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YU – The Lost Country

Entrevista con Dragana Jurisic, YU – The Lost Country

¿Cómo fue tu vida durante la guerra en Croacia?

La guerra empezó un domingo, en septiembre de 1991. Tenía 16 años. Yo estaba empezando mi tercer año de secundaria. Mis amigos y yo estábamos caminando por el río, que es una frontera natural entre Croacia y Bosnia. Ese día era inusualmente tranquilo, no había nadie alrededor, cuando de repente vimos a un grupo de hombres que se acercaban. Eran militares, aunque iban vestidos de civiles. Ellos vinieron y nos dijeron que saliéramos de inmediato, pero éramos jóvenes y anarquistas, así que al principio nos quedamos, pero al final volvimos a casa. De regreso a nuestros hogares, recuerdo a uno de mis amigos diciendo: “esta ciudad es muy aburrida … ojalá pase algo interesante.” Dos o tres horas más tarde, estalló el conflicto. Soldados croatas nos enviaron al sótano porque se iban a utilizar el balcón de mi casa para disparar al Ejército Yugoslavo. Obviamente, fueron vistos, por lo que el ejército yugoslavo lanzó misiles termo-acumulativos a nuestro apartamento y lo quemó. Nos escapamos antes de que esto pasara.

¿Cómo influyó la guerra en tu carrera como fotoperiodista?

Tres o cuatro días después de instalarnos en un hotel en el que vivimos durante unos seis meses como refugiados, mi padre me compró una cámara para que pudiera dar sentido a lo que estaba ocurriendo a mi alrededor, pero la verdad es que no soy capaz de encontrar muchos de los negativos de esa época, nos mudamos tantas veces … Aún así, cuando fui a la Universidad de Rijeka (Croacia) a estudiar psicología, me encontraron una habitación oscura en un campus que nadie usa, así que empecé a revelar mis propias películas.

¿Qué te suponía vivir en Slavonski Brod, justo en medio de Serbia y Croacia?

Vivir en la frontera histórica entre el Este y el Oeste abre tu perspectiva hacia otras culturas. Los serbios, croatas y musulmanes de mi pequeño pueblo empezaron a volverse cada vez más nacionalistas: había mucha tensión. Yo soy croata por parte de padre y serbia por parte de madre, así que pude ver la manipulación informativa durante el conflicto por ambas partes. Durante la guerra no hay verdadero periodismo, sólo hay propaganda, y eso es aterrador.

¿En el curso de “YU: The Lost Country”, donde tuviste más problemas?

En Kosovo. Mi primer nombre es muy serbio y tengo un pasaporte de Croacia, por lo que en la parte serbia tenía problemas porque tenía pasaporte de Croacia, y en la parte de Albania me rechazaban por tener un nombre serbio. Me sentía muy vulnerable: salía a cualquier lado y tenía un cuerpo policial que con pistolas esperándome, te sentías constantemente amenazada y vigilada.

¿Qué opinas del ascenso del nacionalismo en Europa?

Cuestiono mucho el nacionalismo porqué he visto el daño que ha causado.  El nacionalismo reafirma la superioridad de un colectivo frente a otro. Por ejemplo, los croatas se creen superiores a los demás, más occidentales, más civilizados, menos otomanos. Todo empezó con un argumento económico, y luego promovieron el discurso defendiendo que ellos eran mejores que el resto: el nacionalismo es una herramienta para controlar a las masas. Desde el principio nos enseñan que nuestras raíces son muy importantes, y es precisamente eso lo que quiero cuestionar. No somos árboles – ¿realmente necesitamos raíces?

¿Europa quiere recordar su pasado?

En Croacia, algunas personas intentan lidiar con el sentido de las responsabilidad respecto a lo que hicieron a los musulmanes y a los civiles serbios durante la guerra, atrocidades que nunca han visto la luz del día. Me hubiese gustado ver el modelo que empleó Alemania después de la Segunda Guerra Mundial. Concienciar realmente a la gente con un sentimiento de culpa para que las próximas generaciones puedan entender lo que sucedió y asuman la responsabilidad de que nunca más vuelva a pasar. En España, en cambio, he visto que hay una gran aversión a recordar todo lo que sucedió durante al época del franquismo. Si no te encaras con ello, la historia empieza a repetirse por si misma.

¿Te fías de la historia?
He visto como la historia contemporánea ha sido reescrita de manera muy efectiva y en un espacio muy corto de tiempo. Eso me hace sospechar sobre todo. Yo creo en las historias personales, y creo que podemos aprender mucho más de la humanidad a partir de ellas.

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