Dirección artística

Europe: Lost in Translation

 

Es hora de hablar de nosotros, de la Europa actual, de quiénes somos, quiénes fuimos o lo que pretendimos, así como de lo que nos toca ser ahora y de lo que aspiramos. De fondo, un cuestionamiento de la esencia ideológica e identitaria del viejo continente; un cuestionamiento de los valores fundamentales en los que se basa la coexistencia de nuestros países dentro de un contexto determinado por fronteras geográficas, culturales y económico-políticas.

El tema de la identidad y los valores vertebrará la dirección artística de DOCfield>16, con la idea de incluir contenidos inéditos y autores emergentes, nacionales e internacionales familiarizados con el lenguaje editorial, así como de explorar géneros híbridos y nuevos lenguajes documentales.

Los contenidos de DOCfield16 se articularán alrededor de esta temática “Europe: Lost in Translation”. Si se trata de hablar de nosotros, hablemos entonces sobre la Europa actual –una Europa en llamas, de refugiados, de escándalos financieros, de nacionalismos, de disparidades entre el centro y las fronteras, el Norte y el Sur, la tradición y el futuro. A raíz del derrumbe financiero y las devastadoras secuelas de las políticas de austeridad (Grecia es el primer ejemplo), se ha discutido y cuestionado mucho qué supone Europa y su Unión, qué ha terminado siendo y qué podría haber sido.

Acontecimientos más recientes como la postura extrema adoptada por países como Hungría a la hora de acoger las oleadas de los refugiados sirios, han puesto el dedo a la llaga. Más allá de cuestionamiento de las actuales políticas económicas, ha llegado el momento de debatir la esencia ideológica y humana del viejo continente. Hablemos y reflexionemos entonces acerca de nuestro sistema de valores –acerca del sistema que ha sustentado y que supuestamente sustentará la coexistencia de países en un contexto determinado por fronteras geográficas y culturales: ¿Qué somos? ¿Cómo nos definimos? ¿De dónde venimos? ¿A qué aspiramos?

Para nuestra generación (los que atravesamos la tercera o cuarta década de nuestras vidas y que podríamos definirnos como la “generación de la Transición”, en términos locales, o, más ampliamente, como la generación de los “primeros Erasmus”), la propuesta de Europa a los europeos y al mundo garantizaba un Estado del bienestar basado en un sistema transnacional de valores progresivos y globales, como la igualdad, la paz, la prosperidad, la solidaridad, el empleo, la vivienda, la educación y la sanidad.

No obstante, a lo largo de estos últimos años, hemos visto este sueño gravemente herido y demolido. Para el conjunto de los ciudadanos europeos hoy el euroescepticismo es una corriente en alza. En la medida en que todo se hace más global, más se refuerza la vuelta a soluciones locales e insolidarias. De esta tendencia son en parte responsables los gobernantes y lideres comunitarios que han alejado Europa de su propio proyecto apostando por sus micro-intereses políticos y las reglas de los mercados.

Mientras tanto, conflictos armados sacuden las puertas de Europa, entre ellos, las guerras en el este de Ucrania y en Siria. No hace mucho, Time publicó coloreadas en “Lightbox” una serie de fotografías de refugiados de la Segunda Guerra Mundial. La actualización cromática de estas imágenes que fueron tomadas en 1945, hace setenta años, acentúa su paralelismo con los acontecimientos que han convertido hoy el Mediterráneo en una fosa común. Si la generación de la Segunda Guerra Mundial que dejó Europa reducida a escombros sigue aún aquí (son nuestros padres y abuelos), nuevas generaciones de niños, adolescentes y jóvenes, marcados por las heridas de la guerra, inundan el viejo continente.

Frente a todos estos fenómenos, predomina una visión pesimista, que augura un largo tiempo de cicatrización para las fracturas en el interior del proyecto europeo. Pero también hay otras posturas que abogan que es precisamente ahora, bajo estas situaciones de urgencia, cuando toca reforzar lazos, depurar valores y promover el cambio y el diálogo.

Si Europa está perdida, ¿dónde hay que poner el acento para que haya entendimiento y convergencia de visiones?

Mucho más allá que transmitir un mensaje legible, la fotografía documental puede incitar a reconocer lo crucial que es cuestionar nuestros valores individuales y colectivos, definirnos (en relación al pasado, el presente y el futuro), y posicionarnos frente a las utopías, ambigüedades, contradicciones, mentiras, y los impases de la realidad europea. Sobre todo, el género documental es capaz de despertar consciencia sobre el modo en que estamos interconectados y somos interdependientes.

Es cierto: no seremos lo que fuimos pero podemos ser algo distinto y tal vez mejor, no necesariamente peor.

Más allá de ser testigos, hoy nos toca asumir como ciudadanos nuestra responsabilidad generacional y pasar a la acción tras la reflexión, tanto a nivel individual como colectivo, de cuestionarnos e inspirar la reinvención de nuestra identidad aspirando a un pluralismo dentro del nuevo cosmopolitismo.

Amplia y variada en sus manifestaciones y lenguajes documentales, esta próxima edición de DOCfield16 apela a tomar consciencia de nuestra identidad y valores. Igual que las ediciones anteriores, se construirá alrededor de una programación sólida y contundente de exposiciones, proyecciones y programas educativos. A la vez, se lanza con la intención añadida de establecer alianzas y sinergias con otros festivales, colectivos y plataformas europeas, impulsando una reflexión transnacional constructiva y crítica acerca de lo que somos y lo que podemos llegar a ser: los europeos del futuro.

Natasha Christia | Directora artística DOCfield>16Natasha Christia

 

Natasha Christia (Atenas, 1976) es una comisaria, escritora, y docente independiente establecida en Barcelona. Complementa su actividad como consultora de colecciones y como marchante especializada en fotografía y fotolibros.

Su investigación se centra en la exploración y la reinvención de los relatos dominantes por medio de una lectura novedosa de las colecciones archivísticas, de la intersección de fotografía, cine y fotolibros, y del diálogo entre la fotografía de vanguardia del siglo XX y las manifestaciones contemporáneas etiquetadas como «Postfotografía». Su inclinación por la «excavación» en el pasado se debe a su diverso currículum académico en historia del arte, cine y edición.

Como miembro del grupo de investigación Arqueologia del Punt de Vista, diseña proyectos teóricos y audiovisuales que implican el estudio y recuperación de testimonios, documentos y tecnologías del pasado. Entre 2005 y 2014 fue la directora artística de la galería Kowasa, de Barcelona, donde comisarió más de setenta exposiciones y diseñó proyectos relacionados con la fotografía artística y el mercado de los libros fotográficos independientes.

Desde 2005 Natasha es profesora de fotografía en diversos centros de España y de otros países. Paralelamente escribe artículos de crítica fotográfica de forma habitual en publicaciones internacionales como 1000 Words y Aperture Photobook Review, y en libros de autores como Regine Petersen (Find a Fallen Star, Kehrer Verlag, 2015). Fue también la editora invitada al OjodePez 41: Self Calling y de Read or die Independent Publishing Fair (The Folio Club).

Entre sus proyectos de comisariado destacan Refotografiar Barcelona con Mark Klett (Arxiu Fotogràfic de Barcelona, 2012, exposición co-comisariada con Ricard Martínez), Mark Klett: Time Studies (Galería Tagomago, 2012), Apropiaciones de Barcelona: Archivos y colecciones de Jordi Barón Santiago Garcés y Santos Montes, (DOCfield>14) y Self (Galería H2o, 2014).

www.natashachristia.com

© David Urbano