News

TAJO: entre un punto A y un punto B

Tajo-entre un punto A y un punto B-DOCfield Barcelona

El viaje. Qué palabra tan amplia y cuántas preguntas genera. Nosotros decidimos cogerla y darle una vuelta. Ni mejor ni peor. Una vuelta a una tuerca, posiblemente floja, en nuestra cabeza.

No hemos sido los primeros en viajar en furgoneta. No hemos sido los primeros en viajar juntos. No hemos sido los primeros en recorrer el río Tajo. Quizás sí hemos sido los primeros en juntarlo todo al azar. O quizás ni eso.

¿Por qué viajamos? ¿Qué nos empuja a convertir una conversación cualquiera en un proyecto fotográfico? La fotografía genera locura, obsesión. Rompe relaciones, te ocupa la mente. Es una manera de ver la vida. Viajar es una manera de vivir también. Viajar fotografiando, por tanto, es una manera de vivir duplicada es de suponer. Pero, ¿y si le preguntamos a quien viaja por obligación? Nos mandará a freír espárragos, quizás de la huerta extremeña, eso sí.

Cuatro mentes fotográficas ocupan mucho espacio, así que el valor fundamental ha sido no comernos ese espacio, respetarnos nuestro aire, tan necesario para ir formando una visión del río más largo de la península.

Descubrimos un río maltratado, es cierto. Una población envejecida. Paisajes imposibles, tristes, arrasados por el maltrato al río. Pero qué hay de verdad en todo ello? Nuestro trabajo quizás ha sido decir que el río ya no existe. Pero eso no es cierto porque existe, está vivo, por más que ya casi nadie se acuerde de él.
Descubrimos una geografía humana entrañable, cambiante a cada kilómetro, a cada parada. Pueblos encajados en mitad de las montañas del Alto Tajo, o colocados por algún extraño pensador en mitad de la árida Extremadura. Recorremos los paisajes que inspiraron a Cela en La Alcarria, atravesamos la ciudad abandonada por Carlos V, terminamos en la mágica Lisboa.
No es igual quien vive a 44 kilómetros de distancia de aquél otro. Y a 44 más de otro cambia aún más. Y así sumamos 1038 kilómetros en los que influyen el clima, el río, el humor, la experiencia acumulada, la vida experimentada.

El viaje no ha terminado, ahora empieza lo más bonito. Aquí es donde se separan viajar y fotografiar. Viajamos y llegamos a un destino. Y nos volvemos. Pero la fotografía perpetúa ese viaje. Juntamos a los amigos y les regalamos sesiones eternas de nuestras imágenes. Eso haremos nosotros. Nos juntaremos y uniremos nuestra visión para invitaros a vosotros, amigos, a que viajeis con nosotros por el río. No queremos que sepáis si esta imagen es de este o de aquél. O de este otro. O del otro. Será una mirada, pero multiplicada por cuatro. Una operación matemática de resultado uno.
Un río. Una furgoneta. Una mirada. Un viaje.
De un punto A a un punto B.
Y en medio, el Tajo.

Roberto Feijoo, Eugeni Gay, Manu Mart y Mingo Venero

Fotografía: “Autorretrato de Agustín Herraiz. Fotógrafo de muchos años, aprendió fotografía por correo en los años 50 bajo el lema, aprender haciendo. Huerta Pelayo 29-05-2017″

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *