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Entrevista con Alberto Bougleux: “El documental es una herramienta para devolver a los lugares una parte de su propia identidad”

Alberto Bougleux Alberto Bogleuxes un documentalista italiano que lleva más de 10 años trabajando como director y editor. Llegó a Barcelona el año 2005, y consta con un bagaje profesional respaldado por sus proyectos sobre la post-guerra en Bosnia y Herzegovina, derechos humanos en Maghreb, y sobre la Guerra Civil Española, así como sus dos últimos trabajos, El Retratista y el Último Día. Bougleux se adentra en Barcelona de la mano de Joan Tomás, y a través de este dúo de fotógrafo y documentalista, Ciudad Migrante consigue aglutinar todas aquellas historias de la Barcelona oculta, la Barcelona de aquellos otros que nuestro propio miedo los hace más desconocidos. Bougleux ha hecho de Ciudad Migrante un documental que sensibiliza sobre las problemáticas sociales que rodean la migración, sin entrar en victimismos, pero sí buscando la empatía. La próxima proyección será el 16 de julio a las 19:00h en la Fundación Mescladís.

¿Por qué las periferias y no el Eixample?

Ciudad Migrante nace siguiendo la aventura de Joan Tomás en su proyecto Veus des de la Ribera y de su camino fotográfico buscando una periferia humana,  un centro diferente, que bien puede ser geográfico o de perspectiva social y problemática. Veus des de la Ribera es un trabajo de dinamización comunitaria dirigido a un barrio que durante muchas décadas ha sido considerado como un gueto, con la idea de devolverle una centralidad, de sacar las historias y las identidades de la oscuridad y volverlas al centro. Muchas veces estas problemáticas se quedan escondidas tras el anonimato, que facilita ciertas políticas de masa que no miran a la cara a la gente. Con Joan Tomás hemos querido devolver esta identidad a partir de mostrar sus fotografías en los espacios públicos, dónde todos tendrán que relacionarse con esta realidad, independientemente de su opinión y posicionamiento.

¿Cómo fuisteis conociendo estas historias?

Martín Habiague, quien es un increíble productor e inventor de proyectos sociales, nos puso en contacto a través de Mescladís con la gran red social de la ciudad, con esa gente que mueve proyectos en Barcelona. Gracias a él cruzamos un mapa de historias reales que realmente valía la pena contactar personalmente para ir a conocerlas. De todas las historias hicimos una selección, priorizando las que tenían una visión menos local, más universal, la historia que más puede migrar, porque al fin y al cabo, Ciudad Migrante no sólo habla de gente que migra, sino de historias que están constantemente en movimiento. Sumando los contactos de Joan Tomás, nacidos de proyectos anteriores como Qui som?!, también la propia fotografía nos permitió abarcar más historias. Gente que conoce a más gente, así es cómo nació Ciudad Migrante.

Sole, una de las protagonistas de Veus des de la Ribera, llevaba mucho tiempo en el barrio de La Valentina luchando por una cohesión social, pero denuncia que aún falta mucha unión entre los diferentes colectivos.

Para eso estamos luchando para que la ciudad invisible, la de las minorías, la de los sin voz, difíciles de retratar, salgan a la luz en el último proyecto, Diálogos Invisibles. Estas historias están els las persianas, y no de casualidad, porque aparecen por la noche, cuando se cierran. Hemos ido a buscar cosas difíciles de encontrar, que ya nos marcan un camino político, humano y moral de una manera de entender la ciudad, que delata el origen migrante de la identidad profunda de este territorio, y lo propone como una herramienta para desarrollar su futuro.

Sole

Sole en la acción “Encajados”- Joan Tomás

Para hacer un futuro de cohesión social real. El otro día hablando con Joan Tomás reconocíamos que se habla mucho de diversidad cultural en Barcelona, pero que a los dos nos costaba pensar en un amigo pakistaní, chino o senegalés. 

Es a través de estos proyectos que queremos hacer presente esta problemática. No se trata de ir a demostrar ningún tipo de teoría, sino de mostrarlo en las paredes o en las pantallas, que sea un espejo de la cosa misma, contar a la ciudad lo que la ciudad ya es. También hemos querido trabajar las historias individuales, porque estamos muy acostumbrados a mirar al otro de una forma muy estadística, y es necesario buscar la universalidad, no en la estadística, sino en la historia ejemplar, esa historia en la que seguro que encontrarás algo que hable de ti, y que sea a partir de ello que puedas empatizar con la persona. Como en la literatura, esa es una forma de vivir vidas que nunca han sido tuyas, que ni siquiera serán tuyas, pero las acabas viviendo.

¿Qué partes de tu cosecha propia crees que han afectado a la visión del documental?

La referencia del neorealismo es algo inevitable para mí, es una experiencia que ha marcado el cine europeo, así que forma parte de las búsquedas permanentes de mantener un vínculo estrecho entre la realidad y su propia representación cinematográfica. Por otro lado, llevo viviendo en Barcelona desde hace mucho tiempo, y he ido haciendo muchos documentales de temas variados que no son los míos de origen, y en cada caso he podido comprobar que para mí el documental es una manera de apropiarse de una ciudadanía que quizás no sea la tuya. El documental es una herramienta para devolver a los lugares una parte de su propia identidad, su propia memoria y su propia historia. No es tu lugar, pero de esta manera entras a formar parte de él, me he dado cuenta que el documental es una forma privilegiada y muy laboriosa de conseguir un nuevo pasaporte.

Ibrahima Seydi

Ibrahima Seydi, testimonio a Diálogos Invisibles – Joan Tomás

El hacer las proyecciones al aire libre o empapelar la ciudad con las fotografías parece algo mucho más democrático que no tenerlo en una galería. 

Es devolver a la ciudad una parte de sí misma en la ciudad misma, no podía ser más próximo, el paso siguiente es ir a conocer a las personas a su casa (se ríe). Paper Actiu utiliza como medio expresivo lo que más se parece a la cosa misma, el papel com herramienta de difusión, y en Ciudad Migrante lo hacemos con las proyecciones en sitios públicos, y en ambos tejimos todas las emociones, todos los momentos que se han vivido. Los dos proyectos son una forma muy particular de esculpir vivencias, y las podemos esculpir en paredes o en movimiento, pero al fin y al cabo las esculpimos para compartirlas.

 ¿Por qué has escogido documentar la migración asentada – si es que podemos hablar de un asentamiento real- y no el proceso migratorio?

El proceso migratorio es una especialidad que busca la actualidad del momento, que es absolutamente necesaria, y es un trabajo que se hace con gran dignidad, pero no te permite entrar en la historia de la misma manera. Hay grandes documentales que se han hecho en Italia justo después de la Revolución en Túnez que provocó una gran llegada de tunecinos a Italia, aunque también había esas grandes imágenes de masas que llegaban a Lampedusa, muy mal utilizadas en los medios. Cuando se empezaron a hacer documentales sobre personas que ya habían emprendido su propio camino, incluso hacia la frontera Norte, y que ya tenían más tiempo para sentarse y hablar contigo, la experiencia migratoria se puede ver con un poco de distancia. Es esa pausa lo que no permite la urgencia de la actualidad, pues el bombardeo, la ansiedad de los medios de comunicación te anestesia y te anula la capacidad de reflexión.

Diálogos Invisibles

 Debora, testimonio en Diálogos Invisibles – Joan Tomás

¿Qué historias crees que marcaron más el aspecto de denuncia de Ciudad Migrante?

La parte donde se tocan los aspectos de mayor dificultad, tanto humanos como legales, es el último capítulo, el de Diálogos Invisibles. Es importante abordar esta temática desde un punto de vista diferente, y capaz de detectar todo lo positivo que hay, pero no hay que olvidar de dónde llegan esas historias y las dificultades reales que encuentran. Son historias de personas que llegan habiendo sufrido profundas violaciones de derechos humanos en sus propios países, que aquí se han visto rechazados a obtener el asilo político, que se han visto en condiciones de gran dificultad para verse reconocidos los derechos que en sus países no podían ser reconocidos y que por eso habían puesto en peligro sus vidas y las de su familia para llegar a Europa. Es ahí donde el marco legal a menudo vuelve a vulnerar sus propios derechos de acceder a una vida normal y digna, sin miedo de persecución racial, política, sexual o de cualquier otro tipo.

Hay muchos colectivos activistas en Barcelona que se están movilizando para cerrar el CIE de Zona Franca, acción se ha trasladado recientemente a la política institucional. ¿Cómo es que no ha salido en Ciudad Migrante?

Es el próximo proyecto que abordaremos. Para no abusar del tema del CIE, para no repetir un discurso que ya se está haciendo de forma muy potente, estuvimos discutiendo si incluir en Ciudad Migrante una historia relacionada con el CIE. Pero para no maltratar la problemática nos dimos cuenta que teníamos que abordarlo desde una perspectiva diferente, una forma que consiga para sensibilizar este horror paralegal que se constituye al lado de nuestras vidas normales. Como dice justamente Martín Habiague, tiene que llegar el día en el que Europa pueda tener vergüenza a la fase histórica en que esto existía y se toleraba, como ahora se tiene vergüenza del colonialismo o de los horrores de la Segunda Guerra Mundial.

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