Archivo del Autor: Paula Ericsson

La fotógrafa Dragana Jurisic explora las consecuencias de la desintegración de Yugoslavia

La fotógrafa documentalista Dragana Jurisic nació en Slavonski Brod, Croacia (entonces Yugoslavia). En 2008, completó su maestría en Bellas Artes en la Universidad de Gales, Newport. Viviendo actualmente en Dublín (Irlanda), ha ganado varios premios y ha expuesto tanto en Irlanda como en el extranjero. Jurisic es la autora de “YU: The Lost Country”, trabajo que explora las consecuencias de la desintegración de Yugoslavia y que se podrá visitar hasta el 16 de junio en la Biblioteca Esquerra de l’Eixample Agustí Centelles.

¿Cómo viviste la guerra en Croacia?

La guerra empezó un domingo de septiembre de 1991. Tenía 16 años. Estaba empezando mi tercer año de secundaria. Estaba jugando con mis amigos al lado del río, que es una frontera natural entre Croacia y Bosnia. Ese día había un silencio inusual, no había nadie alrededor, cuando de pronto vimos a un grupo de hombres acercándose a nosotros. Eran policías, aunque iban vestidos de civiles. Nos dijeron que nos largáramos de allí inmediatamente, pero éramos jóvenes, un poco anarquistas y no les hicimos caso al principio, aunque finalmente volvimos a casa. Cuando íbamos de camino, recuerdo que uno de mis amigos dijo “este pueblo es muy aburrido… ojalá pasara algo emocionante”. Dos o tres horas después, estalló el conflicto. Soldados croatas nos enviaron al sótano porque iban a utilizar el tejado de mi casa para disparar a los del “Yugoslav Army Harrison” (fuerzas del ejército de Yugoslavia). Obviamente, los localizaron, así que el ejército yugoslavo dirigió misiles a nuestro apartamento y ardió en llamas. Nosotros escapamos antes de que eso pasara.

¿Cómo influenció esta guerra en tu carrera como fotógrafa?

Tres o cuatro días después de instalarnos en un hotel en el que vivimos unos seis meses, mi padre me compró una cámara para que pudiera darle sentido a todo lo que estaba pasando a mi alrededor, aunque la verdad es que no puedo encontrar muchos de los negativos de esa época, nos mudamos tantas veces… Aun y así, cuando fui a la Universidad de Rijeka (Croacia) a estudiar psicología, encontré un cuarto oscuro gigantesco en el campus que nadie utilizaba, así que empecé a revelar mis propias fotografías.

¿Qué te suponía vivir en Slavonski Brod, justo en medio de Serbia y Croacia?

Vivir en la frontera histórica entre el Este y el Oeste abre tu perspectiva hacia otras culturas. Los serbios, croatas y musulmanes de mi pequeño pueblo empezaron a volverse cada vez más nacionalistas: había muchísima tensión entre ellos. Pero como yo soy croata por parte de padre y serbia por parte de madre, pude ver la manipulación informativa durante el conflicto en las dos partes. Durante la guerra no hay verdadero periodismo, sólo hay propaganda, y eso es aterrador.

¿En el curso de  “YU: The Lost Country”, donde tuviste más problemas?

En Kosovo. Mi primer nombre es muy serbio y tengo un pasaporte de Croacia, por lo que en la parte serbia tenía problemas porque tenía pasaporte de Croacia, y en la parte croata me rechazaban por tener un nombre serbio. Me sentía muy vulnerable: salía a cualquier lado y tenía un cuerpo policial con pistolas esperándome.  Me sentía constantemente amenazada y vigilada.

¿Qué opinas del ascenso del nacionalismo en Europa?

Cuestiono mucho el nacionalismo porque he visto el daño que ha causado. El nacionalismo siempre asevera la superioridad de un colectivo frente a otro. Por ejemplo, los croatas se creen superiores a los demás, más occidentales, más civilizados, menos otomanos. El nacionalismo es una muy buena herramienta para controlar a las masas. Desde que nacemos, nos enseñan que nuestras raíces son muy importantes, y es precisamente eso lo que quiero cuestionar. Los humanos no somos árboles… ¿de verdad necesitamos raíces?

¿Europa quiere enfrentarse a su pasado?

En Croacia, algunas personas intentan lidiar con el sentido de la responsabilidad respecto a lo que hicieron a los musulmanes y a los serbios civiles durante la guerra, atrocidades que nunca han salido a la luz hasta ahora. Me hubiese gustado ver el modelo que implementaron en Alemania después de la Segunda Guerra Mundial: es un país que ha remarcado esta conciencia de culpabilidad para que generación tras generación recuerden lo que hicieron y así evitar que volviese a suceder. En España, en cambio, he visto que hay una gran aversión a recordar todo lo que sucedió durante al época del franquismo, y eso es una pena. Si no te enfrentas con ella, la historia empezará a repetirse por si misma.

¿Te fías de la historia?

He visto como la historia contemporánea ha sido reescrita de manera muy efectiva y en un espacio muy corto de tiempo. Eso me hace sospechar de todo. De todas formas, creo en las historias personales, creo que podemos aprender muchas más cosas sobre la humanidad observándolas.

YU – The Lost Country

Entrevista con Dragana Jurisic, YU – The Lost Country

¿Cómo fue tu vida durante la guerra en Croacia?

La guerra empezó un domingo, en septiembre de 1991. Tenía 16 años. Yo estaba empezando mi tercer año de secundaria. Mis amigos y yo estábamos caminando por el río, que es una frontera natural entre Croacia y Bosnia. Ese día era inusualmente tranquilo, no había nadie alrededor, cuando de repente vimos a un grupo de hombres que se acercaban. Eran militares, aunque iban vestidos de civiles. Ellos vinieron y nos dijeron que saliéramos de inmediato, pero éramos jóvenes y anarquistas, así que al principio nos quedamos, pero al final volvimos a casa. De regreso a nuestros hogares, recuerdo a uno de mis amigos diciendo: “esta ciudad es muy aburrida … ojalá pase algo interesante.” Dos o tres horas más tarde, estalló el conflicto. Soldados croatas nos enviaron al sótano porque se iban a utilizar el balcón de mi casa para disparar al Ejército Yugoslavo. Obviamente, fueron vistos, por lo que el ejército yugoslavo lanzó misiles termo-acumulativos a nuestro apartamento y lo quemó. Nos escapamos antes de que esto pasara.

¿Cómo influyó la guerra en tu carrera como fotoperiodista?

Tres o cuatro días después de instalarnos en un hotel en el que vivimos durante unos seis meses como refugiados, mi padre me compró una cámara para que pudiera dar sentido a lo que estaba ocurriendo a mi alrededor, pero la verdad es que no soy capaz de encontrar muchos de los negativos de esa época, nos mudamos tantas veces … Aún así, cuando fui a la Universidad de Rijeka (Croacia) a estudiar psicología, me encontraron una habitación oscura en un campus que nadie usa, así que empecé a revelar mis propias películas.

¿Qué te suponía vivir en Slavonski Brod, justo en medio de Serbia y Croacia?

Vivir en la frontera histórica entre el Este y el Oeste abre tu perspectiva hacia otras culturas. Los serbios, croatas y musulmanes de mi pequeño pueblo empezaron a volverse cada vez más nacionalistas: había mucha tensión. Yo soy croata por parte de padre y serbia por parte de madre, así que pude ver la manipulación informativa durante el conflicto por ambas partes. Durante la guerra no hay verdadero periodismo, sólo hay propaganda, y eso es aterrador.

¿En el curso de “YU: The Lost Country”, donde tuviste más problemas?

En Kosovo. Mi primer nombre es muy serbio y tengo un pasaporte de Croacia, por lo que en la parte serbia tenía problemas porque tenía pasaporte de Croacia, y en la parte de Albania me rechazaban por tener un nombre serbio. Me sentía muy vulnerable: salía a cualquier lado y tenía un cuerpo policial que con pistolas esperándome, te sentías constantemente amenazada y vigilada.

¿Qué opinas del ascenso del nacionalismo en Europa?

Cuestiono mucho el nacionalismo porqué he visto el daño que ha causado.  El nacionalismo reafirma la superioridad de un colectivo frente a otro. Por ejemplo, los croatas se creen superiores a los demás, más occidentales, más civilizados, menos otomanos. Todo empezó con un argumento económico, y luego promovieron el discurso defendiendo que ellos eran mejores que el resto: el nacionalismo es una herramienta para controlar a las masas. Desde el principio nos enseñan que nuestras raíces son muy importantes, y es precisamente eso lo que quiero cuestionar. No somos árboles – ¿realmente necesitamos raíces?

¿Europa quiere recordar su pasado?

En Croacia, algunas personas intentan lidiar con el sentido de las responsabilidad respecto a lo que hicieron a los musulmanes y a los civiles serbios durante la guerra, atrocidades que nunca han visto la luz del día. Me hubiese gustado ver el modelo que empleó Alemania después de la Segunda Guerra Mundial. Concienciar realmente a la gente con un sentimiento de culpa para que las próximas generaciones puedan entender lo que sucedió y asuman la responsabilidad de que nunca más vuelva a pasar. En España, en cambio, he visto que hay una gran aversión a recordar todo lo que sucedió durante al época del franquismo. Si no te encaras con ello, la historia empieza a repetirse por si misma.

¿Te fías de la historia?
He visto como la historia contemporánea ha sido reescrita de manera muy efectiva y en un espacio muy corto de tiempo. Eso me hace sospechar sobre todo. Yo creo en las historias personales, y creo que podemos aprender mucho más de la humanidad a partir de ellas.

Alessandro Penso, testigo de la crisis de refugiados en Lesbos

Por Paula Ericsson

Alessandro Penso, fotoperiodista italiano ganador del premio en la categoría ‘General News’ de World Press Photo 2014, ha trabajado la migración en Malta, España y Melilla, Calais, Grecia y Bulgaria, siempre con el objetivo de mostrar la “verdadera cara” del viejo continente: “no me centro en el éxodo, quiero mostrar que las historias de las personas que fotografío han pasado en Europa”.

Alessandro Penso recuerda las restricciones que tuvo cuando trabajaba en Lesbos, imágenes que podremos ver en la exposición que presenta en DOCfield>16: “la policía me hacía esperar en el coche, me expulsaban de la playa aun y estar en una zona pública”. Por otro lado, el fotoperiodista lamenta que algunos miembros de la policía costera destrozaban los barcos que llegaban a la playa, dejando morir a las personas que viajaban en ellas.

Historias de Lesbos

“Lesbos, una isla que forma parte de la vida europea, se ha visto rodeada por la tragedia”, afirma el fotoperiodista. “Cuando estaba trabajando en la isla griega junto con el fotoperiodista Santi Palacios, vimos que una de las parejas que llegaban a la costa estaba llorando: el hombre se pagaba a si mismo y la mujer permanecía en silencio. Los dos nos miramos y nos acercamos a hablar con ellos, y aunque no les entendíamos – eran de Afganistán-, comprendimos que habían perdido a su hijo en el mar”.

El fotoperiodista ganador Magnum Foundation Emergency Found señala que uno de los principales problemas en Europa es la regulación de Dublín, y apunta que el 99,5% de las solicitudes de asilo en Grecia fueron denegadas durante el 2011, lo que provocaba que muchas personas acabaran en Centros de Internamiento de extranjeros (CIE): “Grecia era el único país que retenía 24 meses a los migrantes, frente a la normativa europea, que ponía los 18 meses como tiempo límite”.

Aun y así, Penso recuerda que con la entrada de Tspiras en el gobierno el año 2015 se cerraron algunos centros de Internamiento y empezaron a dejar pasar a todos los refugiados. Según el fotoperiodista ganador de Photo Story of the Year Time Magazine, ese cambio “fue un reto del gobierno griego hacia la UE para que vieran la importancia del país heleno en la migración”.

El fotoperiodista apunta que hasta el mes de octubre nadie ayudaba a los migrantes que llegaban al norte de Lesbos, la zona de mayor afluencia migratoria de la isla. El fotógrafo relata que los migrantes  tenían que caminar 50 km hasta la capital – un trayecto de dos o tres días- para solicitar los papeles en el puerto, donde los policías “decidían si tramitarían o no su solicitud de asilo”.

Europa, ciega ante la crisis migratoria

Asimismo, Alessandro Penso explica que los medios de comunicación se centran en el proceso migratorio, lo que ha provocado una pérdida de empatía por parte de la ciudadanía: “ya no pensamos qué implica huir de una guerra, ni qué han perdido en el camino, ni lo que necesitan ahora”. Por otro lado, Penso subraya que los sirios se han organizado, han exigido sus derechos y han recordado a las instituciones que no son ni animales ni turistas, sino que personas que huyen de una guerra. “Los sirios nos han dado una lección de democracia”, afirma el fotoperiodista.

Penso lamenta que la crisis de refugiados ha sido la mejor oportunidad para que los partidos nacionalistas, vinculados a la extrema derecha y a un discurso xenófobo, tomaran el poder: “dicen que los refugiados nos van a invadir cuando sólo suponen el 0,3% de la población europea”. El fotoperiodista opina que el discurso del miedo “es la mejor manera de convencer a la gente, ya que elimina la capacidad de pensar”.

Fiesta de clausura DOCfield15

Copas de vino vacías, cervezas cubiertas de hielo, y un calor infernal nos acompañaban desde las siete la tarde. Poco a poco, la gente fue inundando de expectación la recién inaugurada Galería Carlos Taché Projects y la exposición que abría el espacio y cerraba a su vez esta tercera edición del Festival DOCfield: Melting Landscapes de Fernando Moleres.

A pesar del acceso laberintíco para entrar en la galería, no hubo obstáculo que impidiese llenar el patio de la fiesta de un ambiente familiar, casi pletórico, sin dejar de ser comprometido con lo que nos había unido a todos en este mismo espacio y durante los dos últimos meses: la fotografía documental. En Melting Landscapes, el que es uno de los máximos exponentes del fotoperiodismo nacional, Fernando Moleres, expresa de una forma dramáticamente respetuosa la problemática ambiental que supone el deshielo del casquete polar Ártico. Creando contradicción a cualquier ojo que lo observe, el autor consigue hacer de algo trágico una obra de arte, y la belleza del drama no deja indiferente.

Es con Melting Landscapes que se hace más evidente, si cabe, la necesidad de que la fotografía documental deba estar en las galerías y ser coleccionada. Aunque esta noche no había deshielo posible que nos quitase el fuego que habitaba dentro y fuera del espacio. Pero para eso teníamos las cervezas frías de Estrella Damm, el vino blanco de Palomo Cojo, y los cubos de hielo que se deshacían bajo los 30 grados de Barcelona. Un divertido photocall marca de la casa DOCfield>15, con fondo tropical y distintos accesorios combinables, fue punto de encuentro de muchas personas que se acercaron a disfrazarse y a posar delante de las cámaras fotográficas instantáneas Instax de FUJIFILM. Gracias a los voluntarios y voluntarias, cámara en mano y sonrisa en la cara, se retrataron a todos aquellos que se atrevieron a olvidar la vergüenza y soltar la carcajada. Además, se sortearon durante la fiesta dos cámaras FUJIFILM y dos personas se fueron a casa con regalo: una de ellas Instax y una digital X-T10 con óptica XC16-50m.

Autores, representantes de espacios expositivos del festival, visitantes, patrocinadores y partner tecnológico, colaboradores, cómplices, PHOTOLOVERS y amigos de DOCfield>15 hicieron de la fiesta de clausura un momento atemporal, nos acompañaron en la celebración e insuflaron ganas de seguir trabajando por que la fotografía sea herramienta de sensibilización y crecimiento personal durante muchos años más. Tal como dijo la directora la Fundación Photographic Social Vision que implusa el Festival, Silvia Omedes, es esencial “sumar criterio, sensibilidad y esfuerzos” para continuar con DOCfield>15, un proyecto de ciudad. Y desde aquí os damos de nuevo las gracias por hacer posible esta tercera edición; permanecemos abiertas a vuestras ideas, comentarios y sugerencias. Os deseamos un feliz verano y os emplazamos al próximo otoño en que anunciaremos nueva dirección artística y tema desde el que abordaremos la próxima edición. El reto es tremendo puesto que la responsable durante este 2015, Jessica Murray, ha dejado el listón altísimo. Gracias a ella, esta edición se ha consolidado también con el gran Festival de Fotografía Documental que convierte a Barcelona en referencia de la imagen durante los meses de mayo, junio y julio. Trabajaremos para mantener el nivel bien alto, pero, antes de irnos, una crónica en imágenes de la divertida fiesta de clausura. Gracias de nuevo a todos los que hacéis posible este gran Festival!

 

Fotografías de Joan Tomás, Mireia Plans, Nicolas Carvalho, Rodrigo Castro, Severine Sajous, Paula Ericsson y Silvia Omedes.

Entrevista a William Daniels: “Un buen fotógrafo es el que se vuelve invisible”

William Daniels

William Daniels es un fotógrafo que centra sus trabajos en cuestiones sociales y crisis humanitarias, yendo a buscar lugares aislados o con una situación precaria, pues es en esos lugares que su fotografía da luz a realidades escondidas. Daniels comenzó su carrera en 2004, cuando tomó fotografías de niños en las calles de Filipinas. En 2007, William cubrió diferentes crisis humanitarias en África y Asia, donde la malaria y la tuberculosis afectan a la población de forma alarmante. También cubrió algunas de las Revoluciones Democráticas, a partir de 2007, con la revolución de Kirguistán, Faded Tulips , y en 2011 la caída de Gadafi en Libia. Entrando en las historias volviéndose casi invisible, Daniels cubrió el caos de la República Centroafricana, trabajo que recibió el Segundo Premio en la categoría de Noticias generales de World Press Photo 2014, y que se ha publicado en TIME, Al Jazeera America y ha sido portada en The New York Times. Con ese punto de vista humanitario y con ese espíritu curioso, Daniels se trasladó de África y fue a una nueva historia: El Tren de los Olvidados. Este trabajo, que se ha demostrado en Visa Pour l’Image 2014, habla de la BAM line, El proyecto más caro de la era soviética es la línea de ferrocarril Baikal-Amur Magistral, de más de 4.000 km, que atraviesa el extremo oriental ruso. Esta línea une pueblos olvidados y aislados del mundo que carecen de todo, incluso de estructuras sanitarias. Si queréis saber cómo son las vidas de estos pasajeros, y cómo William Daniels puede hacer sus historias aún más únicas, tenéis que ir a visitar su exposición de DOCfield> 15, que termina el 24 de julio.

Por Paula Ericsson

En tus imágenes eres invisible.

Un buen fotógrafo es el que se vuelve invisible. Pero es muy difícil, en realidad yo no creo conseguir eso, me gustaría poder hacerlo mejor. Yo quería adentrarme más en las historias del BAM line, llegar a las escenas del día a día, pero sólo pudimos estar allí un mes. Lo que quiero es conseguir más este tipo de imágenes, y para eso necesito estar allí para capturar esos momentos tan humanos, donde la gente se olvida del fotógrafo, escondido, sentado en el rincón de una habitación.

Has estado en diferentes países para explicar sus epidemias de malaria, entre ellos en la India y Tailandia, pero su trabajo era más grande en África. ¿Por qué esta elección?

Primeramente, porque la epidemia de malaria en los países africanos es mucho más grande que en Tailandia, la India, o América Latina, porque África vive en unas condiciones de pobreza extrema. Además, el tipo de malaria es mucho más fuerte en África, pues mata a la gente muy rápidamente. En Asia, el tipo de malaria más popular mata a menos personas, pero permanece en el cuerpo durante mucho más tiempo. La idea era hacer un proyecto muy global, ir a muchos lugares diferentes, y demostrar que la malaria también afecta a muchas personas en Asia, creando también un impacto económico muy fuerte. Me hubiese gustado haber ido a América Latina, pero la financiación era más fácil de conseguir en Asia y África que en Latino América.

¿Trabajar con las ONG puede condicionar tu trabajo?

Depende de la situación. Si tú vas a cubrir lo que quieres cubrir, no creo que sea un problema. Cuando somos periodistas siempre necesitamos la ayuda de personas u organizaciones locales. Tal vez lo que puede llegar a ser problemático es cuando trabajas para las ONG como una tarea de comunicación. Esto no es un problema si diferenciamos entre los dos tipos de trabajo, pero es cierto que algunas ONGs quieren que trabaje para ellos para que pueda hacer fotos de los voluntarios que dan comida a los pobres niños africanos, porque esta es el forma con la que que van a conseguir dinero, llegando a la parte emotiva de la gente. Yo no quiero hacer eso, pero entiendo por qué lo hacen, es la forma en que reciben fondos del público.

Daniels

Un hombre repartiendo redes con las manos en su cabeza, frustrado porque las mujeres quieren recibir las redes gratuitas en el estado de Kano, Nigeria. La distribución empezó a volverse feroz cuando las beneficiarias, preocupadas, creyeron que no habría redes para todas- William Daniels

¿Por qué crees que hay tantas muertes por malaria en África?

Una de las razones es que no hay conocimiento sobre la enfermedad. Allí no  tienen revistas, periódicos o la televisión, muchos niños no van a la escuela, así que es muy difícil enviar un mensaje de sensibilización. En Burkina Faso había personas que tenían un conocimiento equivocado sobre la malaria, y pensaban que la solución a la enfermedad era ir a visitar a un curandero. En Sierra Leona, vi a un niño moribundo en el hospital, se ve que cuando tuvo los primeros síntomas de malaria sus padres lo llevaron a un curandero, quien le dio unas hierbas para comer, y el niño murió siendo asfixiado por las hierbas.

Algunos dicen que las imágenes James Natchwey son demasiado duras, y las de Salgado son demasiado bonitas. ¿Qué piensas sobre eso?

Yo no diría que las imágenes James Natchwey son duras, diría que son reales. Recuerdo fotografiar algunos pacientes con SIDA y tuberculosis, una situación similar a los proyectos que Natchwey hizo, y cuando ves que no puedes encontrar nada en los cuerpos de la gente, que sólo tienen sus huesos y su piel, ves que esa gente se moría de hambre de verdad. Así que las fotografías de James Natchwey van  directas al grano, a lo mejor es por eso que sus proyectos son polémicos, pero he oído más polémica sobre Sebastiao Salgado, especialmente en sus últimas obras. La crítica principal de sus proyectos es la post-producción, con la que estoy de acuerdo, porque para mí abusa un poco de eso, pero aun y así sigo siendo un gran fan de Salgado. Cuando tenía 20 años vi su trabajo y realmente me marcó, y desde entonces Salgado se convirtió en una de las razones por las que elegí ser fotógrafo.

En una entrevista de World Press Photo dijiste que era fácil montar un ejército en la República Centroafricana.

Sí, tal vez no para establecer un verdadero ejército, pero puedes convocar fácilmente a algunos guerrilleros para que combatan contigo. Este país es muy pobre, la gente no tiene nada, así que si te unes a un grupo rebelde al menos eres alguien: tienes una función, una misión, hasta puedes llegar a tener un arma y un poco de dinero. Si no te apuntas a estos combates, seguramente te vayas a quedar en tu pueblo sin hacer nada, así que es por eso que es tan fácil hacer ese tipo de grupos se formen.

rca-daniels-0864-2

Marcha de Antibalakasnen el monte entre Bossangoa y Bossembelé – William Daniels

Al principio era relativamente fácil cubrir esta situación, ¿pero siguió así cuando el ejército francés entró en el conflicto?

Sí, no sé si fue exactamente por la entrada del ejército francés, pero al principio, los Antibalaka (milicias cristianas) sólo estaban protegiendo su partido. Pero la situación cambió, y se transformó en algo horrible: empezaron a matar a gente, especialmente a los musulmanes. Así que desde entonces ningún ejército quiso tener un reportero que pudiese acceder a los hechos, ni tampoco fotografiarlos. Hay algunos periodistas que aún están trabajando allí, pero yo prefiero esperar un poco, trabajé mucho el año pasado.

Has cubierto algunas de las revoluciones de la Primavera Árabe, las llamadas “revoluciones para la democracia”.

En realidad no es tan sencillo, los medios de comunicación occidentales nos venden que están luchando por la democracia, pero no es tan simple. En Kirguistán no estoy seguro de que la mayoría de las personas quieran una democracia real, sólo unas pocas personas querían dejar la corrupción, otros sólo querían ser los nuevos beneficiarios de la corrupción, y otros sólo querían otro líder a quien seguir. Y en Libia tampoco estoy seguro de que la mayoría de los libios estuvieran luchando por tener una democracia real: querían acabar con la dictadura de Gadafi, algunos querían ser menos pobres, otros querían una democracia real, y otros querían tener un líder mejor.

William Daniels - Siria feb 22 2012

Un guerrillero rebelde en Homs bajo acecho, Siria – William Daniels

Dices que no es tan simple, pero los medios de comunicación muestran que todas esas revoluciones son revoluciones para conseguir la democracia.

El mundo occidental nos muestra el punto de vista simple: “Mira, están siguiendo nuestros pasos, están luchando por la democracia, ¡están haciendo las cosas bien! “. Cuando empecé mi proyecto en Kirguistán, durante la revolución de Faded Tulipans en 2005, algunos medios de comunicación dijeron: “La democracia está llegando a Asia central”. Por supuesto que una parte de la población quería la democracia, pero recuerdo cuando pregunté a los habitantes de Kirguistán acerca de la democracia, me respondieron: “¿Democracia? No nos importa la democracia, antes queremos comida y puestos de trabajo”.

Muchas personas del mundo occidental piensan que la democracia es el mejor sistema que podemos tener y tal vez quieren lo mismo para los países “subdesarrollados”. Pero ¿cómo se puede hablar de democracia si nadie tiene comida, si no confían en ningún líder?. Para mí lo más importante a erradicar es la corrupción, en todas partes, pero especialmente en los países pobres, porque un país que hoy en día podría estar en buenas condiciones, es pobre, y es por la corrupción que existe la crisis. Si queremos que los países subdesarrollados cambien, tenemos que hacerlo luchando contra la corrupción, no solo con asistencialismo.

¿Cómo llegaste a conocer el Tren de los olvidados?

Leí un artículo de una revista rusa, Russki Reporter. Yo ya conocía la BAM line, y hacía mucho tiempo que quería viajar en ella, me sentía atraído por ese lugar, y yo quería ir allí. Pero cuando trabajas para una revista siempre tienes que encontrar una manera de contar la historia acerca de tu viaje, tienes que tener un buen ángulo, decirles: “Oye, he descubierto este tren médico, que viaja alrededor de las aldeas pobres de toda la BAM line, y es una buena manera de conocer sus vidas y sus historias “. Ahora estoy haciendo otro trabajo sobre la línea BAM que empecé hace dos meses, pero no sobre el tren médico.

07-waiting-for-general-checkup-test-results

Liza Bazhanova, ocho años, espera los resultados del examen de un chequeo general. Incluso esta alumna de primero de primaria se queja de la falta de cuidado sanitario en su pueblo – William Daniels

La BAM line visita estos pueblos dos veces al año. ¿Es esto suficiente para la población?

Sería difícil ir allí cada mes, porque estamos hablando de viaje muy largo, y no estoy seguro de que se le pudiese sacar más provecho, ya que este tren no trata a los pacientes, sólo se les da el diagnóstico. Es cuando te dan el diagnóstico que se puede ir luego al hospital, o comprar unas pastillas y descansar en casa. Si no sabes el diagnóstico no sabes a dónde ir, y tal vez viajarías, gastarías muchísimo dinero y tiempo, y tal vez no necesitabas ir al hospital. También creo que sería muy complicado organizar un tren ofreciera tratamiento médico, eso implicaría una organización mucho más grande, más dinero, más empleados …

¿Y cómo fue conocer a sus pacientes?

La gente estaba muy impresionada de ver a un extranjero francés, es más típico encontrarte con un chino o un norcoreano. Estaban muy contentos de aparecer en mis fotos, pero cuando les decía “no quiero sacarte solo una fotografía, quiero quedarme contigo todo el día, y no quiero que te preocupes por mí “, se quedaban bastante sorprendidos. Para conseguir ese tipo de imágenes hay que trazar una relación: ir, volver, regalar, tomar alguna que otra cerveza … y después de este proceso pude ver que la gente de ese lugar tenía la mente muy abierta. También hay algunas personas que estaban un poco preocupadas por lo que estaba haciendo: “Estás dando una mala imagen de mi país, estás cubriendo sólo los problemas”, y creo que eso viene de los años y años de propaganda del Régimen Soviético, y de sus restos que persisten aún con Putin.

¿Cómo se sienten los olvidados? ¿Planean permanecer en esos lugares aislados, o quieren irse?

La gente se va, pero también hay mucha gente que adora la naturaleza y se quiere quedar, y otros simplemente no pueden salir de sus casas. Si alguien quiere vender su casa, nadie va a comprarla. Una de las mujeres con las que hablé- su marido estaba en sus últimos días de cáncer-, tenía dos hijas que marcharon tiempo atrás, y antes de morir su marido, me dijo que estaba muy preocupada por todas las cosas que tenía, porque nadie lo iba a comprar. Por otro lado, algunos adolescentes quieren irse a las ciudades, sueñan con tener una gran vida social, comprar ropa, tener una vida normal de adolescente.

William DanielsLos trabajadores se toman un descanso. Beben vodka, hacen una barbacoa, y queman un retrato de paja para celebrar el día antes de la Pascua Ortodoxa Rusa – William Daniels

Entrevista con Alberto Bougleux: “El documental es una herramienta para devolver a los lugares una parte de su propia identidad”

Alberto Bougleux Alberto Bogleuxes un documentalista italiano que lleva más de 10 años trabajando como director y editor. Llegó a Barcelona el año 2005, y consta con un bagaje profesional respaldado por sus proyectos sobre la post-guerra en Bosnia y Herzegovina, derechos humanos en Maghreb, y sobre la Guerra Civil Española, así como sus dos últimos trabajos, El Retratista y el Último Día. Bougleux se adentra en Barcelona de la mano de Joan Tomás, y a través de este dúo de fotógrafo y documentalista, Ciudad Migrante consigue aglutinar todas aquellas historias de la Barcelona oculta, la Barcelona de aquellos otros que nuestro propio miedo los hace más desconocidos. Bougleux ha hecho de Ciudad Migrante un documental que sensibiliza sobre las problemáticas sociales que rodean la migración, sin entrar en victimismos, pero sí buscando la empatía. La próxima proyección será el 16 de julio a las 19:00h en la Fundación Mescladís.

¿Por qué las periferias y no el Eixample?

Ciudad Migrante nace siguiendo la aventura de Joan Tomás en su proyecto Veus des de la Ribera y de su camino fotográfico buscando una periferia humana,  un centro diferente, que bien puede ser geográfico o de perspectiva social y problemática. Veus des de la Ribera es un trabajo de dinamización comunitaria dirigido a un barrio que durante muchas décadas ha sido considerado como un gueto, con la idea de devolverle una centralidad, de sacar las historias y las identidades de la oscuridad y volverlas al centro. Muchas veces estas problemáticas se quedan escondidas tras el anonimato, que facilita ciertas políticas de masa que no miran a la cara a la gente. Con Joan Tomás hemos querido devolver esta identidad a partir de mostrar sus fotografías en los espacios públicos, dónde todos tendrán que relacionarse con esta realidad, independientemente de su opinión y posicionamiento.

¿Cómo fuisteis conociendo estas historias?

Martín Habiague, quien es un increíble productor e inventor de proyectos sociales, nos puso en contacto a través de Mescladís con la gran red social de la ciudad, con esa gente que mueve proyectos en Barcelona. Gracias a él cruzamos un mapa de historias reales que realmente valía la pena contactar personalmente para ir a conocerlas. De todas las historias hicimos una selección, priorizando las que tenían una visión menos local, más universal, la historia que más puede migrar, porque al fin y al cabo, Ciudad Migrante no sólo habla de gente que migra, sino de historias que están constantemente en movimiento. Sumando los contactos de Joan Tomás, nacidos de proyectos anteriores como Qui som?!, también la propia fotografía nos permitió abarcar más historias. Gente que conoce a más gente, así es cómo nació Ciudad Migrante.

Sole, una de las protagonistas de Veus des de la Ribera, llevaba mucho tiempo en el barrio de La Valentina luchando por una cohesión social, pero denuncia que aún falta mucha unión entre los diferentes colectivos.

Para eso estamos luchando para que la ciudad invisible, la de las minorías, la de los sin voz, difíciles de retratar, salgan a la luz en el último proyecto, Diálogos Invisibles. Estas historias están els las persianas, y no de casualidad, porque aparecen por la noche, cuando se cierran. Hemos ido a buscar cosas difíciles de encontrar, que ya nos marcan un camino político, humano y moral de una manera de entender la ciudad, que delata el origen migrante de la identidad profunda de este territorio, y lo propone como una herramienta para desarrollar su futuro.

Sole

Sole en la acción “Encajados”- Joan Tomás

Para hacer un futuro de cohesión social real. El otro día hablando con Joan Tomás reconocíamos que se habla mucho de diversidad cultural en Barcelona, pero que a los dos nos costaba pensar en un amigo pakistaní, chino o senegalés. 

Es a través de estos proyectos que queremos hacer presente esta problemática. No se trata de ir a demostrar ningún tipo de teoría, sino de mostrarlo en las paredes o en las pantallas, que sea un espejo de la cosa misma, contar a la ciudad lo que la ciudad ya es. También hemos querido trabajar las historias individuales, porque estamos muy acostumbrados a mirar al otro de una forma muy estadística, y es necesario buscar la universalidad, no en la estadística, sino en la historia ejemplar, esa historia en la que seguro que encontrarás algo que hable de ti, y que sea a partir de ello que puedas empatizar con la persona. Como en la literatura, esa es una forma de vivir vidas que nunca han sido tuyas, que ni siquiera serán tuyas, pero las acabas viviendo.

¿Qué partes de tu cosecha propia crees que han afectado a la visión del documental?

La referencia del neorealismo es algo inevitable para mí, es una experiencia que ha marcado el cine europeo, así que forma parte de las búsquedas permanentes de mantener un vínculo estrecho entre la realidad y su propia representación cinematográfica. Por otro lado, llevo viviendo en Barcelona desde hace mucho tiempo, y he ido haciendo muchos documentales de temas variados que no son los míos de origen, y en cada caso he podido comprobar que para mí el documental es una manera de apropiarse de una ciudadanía que quizás no sea la tuya. El documental es una herramienta para devolver a los lugares una parte de su propia identidad, su propia memoria y su propia historia. No es tu lugar, pero de esta manera entras a formar parte de él, me he dado cuenta que el documental es una forma privilegiada y muy laboriosa de conseguir un nuevo pasaporte.

Ibrahima Seydi

Ibrahima Seydi, testimonio a Diálogos Invisibles – Joan Tomás

El hacer las proyecciones al aire libre o empapelar la ciudad con las fotografías parece algo mucho más democrático que no tenerlo en una galería. 

Es devolver a la ciudad una parte de sí misma en la ciudad misma, no podía ser más próximo, el paso siguiente es ir a conocer a las personas a su casa (se ríe). Paper Actiu utiliza como medio expresivo lo que más se parece a la cosa misma, el papel com herramienta de difusión, y en Ciudad Migrante lo hacemos con las proyecciones en sitios públicos, y en ambos tejimos todas las emociones, todos los momentos que se han vivido. Los dos proyectos son una forma muy particular de esculpir vivencias, y las podemos esculpir en paredes o en movimiento, pero al fin y al cabo las esculpimos para compartirlas.

 ¿Por qué has escogido documentar la migración asentada – si es que podemos hablar de un asentamiento real- y no el proceso migratorio?

El proceso migratorio es una especialidad que busca la actualidad del momento, que es absolutamente necesaria, y es un trabajo que se hace con gran dignidad, pero no te permite entrar en la historia de la misma manera. Hay grandes documentales que se han hecho en Italia justo después de la Revolución en Túnez que provocó una gran llegada de tunecinos a Italia, aunque también había esas grandes imágenes de masas que llegaban a Lampedusa, muy mal utilizadas en los medios. Cuando se empezaron a hacer documentales sobre personas que ya habían emprendido su propio camino, incluso hacia la frontera Norte, y que ya tenían más tiempo para sentarse y hablar contigo, la experiencia migratoria se puede ver con un poco de distancia. Es esa pausa lo que no permite la urgencia de la actualidad, pues el bombardeo, la ansiedad de los medios de comunicación te anestesia y te anula la capacidad de reflexión.

Diálogos Invisibles

 Debora, testimonio en Diálogos Invisibles – Joan Tomás

¿Qué historias crees que marcaron más el aspecto de denuncia de Ciudad Migrante?

La parte donde se tocan los aspectos de mayor dificultad, tanto humanos como legales, es el último capítulo, el de Diálogos Invisibles. Es importante abordar esta temática desde un punto de vista diferente, y capaz de detectar todo lo positivo que hay, pero no hay que olvidar de dónde llegan esas historias y las dificultades reales que encuentran. Son historias de personas que llegan habiendo sufrido profundas violaciones de derechos humanos en sus propios países, que aquí se han visto rechazados a obtener el asilo político, que se han visto en condiciones de gran dificultad para verse reconocidos los derechos que en sus países no podían ser reconocidos y que por eso habían puesto en peligro sus vidas y las de su familia para llegar a Europa. Es ahí donde el marco legal a menudo vuelve a vulnerar sus propios derechos de acceder a una vida normal y digna, sin miedo de persecución racial, política, sexual o de cualquier otro tipo.

Hay muchos colectivos activistas en Barcelona que se están movilizando para cerrar el CIE de Zona Franca, acción se ha trasladado recientemente a la política institucional. ¿Cómo es que no ha salido en Ciudad Migrante?

Es el próximo proyecto que abordaremos. Para no abusar del tema del CIE, para no repetir un discurso que ya se está haciendo de forma muy potente, estuvimos discutiendo si incluir en Ciudad Migrante una historia relacionada con el CIE. Pero para no maltratar la problemática nos dimos cuenta que teníamos que abordarlo desde una perspectiva diferente, una forma que consiga para sensibilizar este horror paralegal que se constituye al lado de nuestras vidas normales. Como dice justamente Martín Habiague, tiene que llegar el día en el que Europa pueda tener vergüenza a la fase histórica en que esto existía y se toleraba, como ahora se tiene vergüenza del colonialismo o de los horrores de la Segunda Guerra Mundial.

Entrevista a YOSIGO: “Mi idea era partir de la naturaleza muy pura y llegar hasta la contaminación que aparece muy rápido”

OPENHOUSE EXPOSICIÓN #6

“RIU AVALL” de YOSIGO

ENTREVISTA CON YOSIGO

Por Ana Schulz

¿Cómo llegaste al Llobregat?

El proyecto nace como reacción a otro que hice sobre el turismo en Barcelona. Mi intención era hacer algo dentro de la ciudad para luego salir fuera, estuve fotografiando los spots más reconocibles de la ciudad, y cuando terminé quise salir. Fue una reacción un poco dirigida, quise cansarme mucho de la ciudad en sí y de los lugares más turísticos para después salir y fotografías más tranquilo la periferia. Mi idea original era fotografiar las zonas limítrofes de la ciudad, a partir de las últimas paradas de metro. Cuando cogí la línea roja hasta Bellvitge y llegué al Llobregat sentí una especie de conexión especial, una intuición, y me dije: aquí puede pasar algo. También es cierto que me recordó a mi pueblo, Hondarribi, por el tema de las huertas. Así que fue un encuentro casual, es la manera en que me salen las historias, no me documento, investigo, etc. Y luego fotografío sino al revés, es como una intuición, yo funciono así, y muchas veces no sale nada pero otras, pues sí sale.

¿Cómo abordaste el trabajo?

Primero fotografíe de forma muy compulsiva la desembocadura del río y cuando empecé a documentarme más y a interesarme por todo lo que hay alrededor comencé a subir hacia arriba y el proyector empezó a tomar forma. Mi idea era partir de la naturaleza muy pura y llegar hasta la contaminación que aparece muy rápido. Empecé por fotografiar el tema de las colonias industriales y luego ascendí hacia las fuentes para finalmente volver a bajar en busca de las partes o piezas que me faltaban para el libro. Estuve fotografiando durante 10 meses, y durante 3 o 4 preparando el libro.

¿Qué estructura tiene el libro?

La idea original para el libro era que fuera cronológico, que empezara en las montañas y acabara en la desembocadura, pero después me pareció demasiado obvio y lineal, en realidad quería transmitir una idea general de abandono, nostalgia, decadencia de un territorio un poco desolado. Sí es cierto que el inicio son las fuentes, la naturaleza un poco más pura y el final es al lado del aeropuerto. Entremedias se mezcla todo el trayecto. Me parecía más interesante articular la historia moviendo las piezas, si no hubiera quedado como álbum de cromos.

Las personas a las que retratas, ¿quiénes son?

Gente que vive en las colonias. Es gente que tiene una relación muy directa y estrecha con el río. Por ejemplo, la chica joven de uno de los retratos vive al lado del río, se pasa mucho tiempo allí muy sola porque apenas vive gente joven, solo gente muy mayor, antiguos empleados de las fábricas. Por eso hay una atmósfera muy rara de antiguas historias. Es gente que todavía paga una renta antigua  de un euro o dos, pero no hay nada, por eso hay un ambiente muy extraño. Hay por ejemplo una colonia en la que vive una única persona. También están los intereses de los inversores privados que les gustaría entrar y meter mano pero mientras quede un solo inquilino no pueden entrar. Y hay toda una controversia en torno a la única empresa minera que todavía está activa. Todas estas cosas que pasan a lo largo del río he querido insinuarlas pero no contarlas.

Tus imágenes dotan de belleza a los lugares más desolados, ¿cómo lo consigues?

Sí, es una especie de guiño al romanticismo, es mi forma de fotografiar, me sale así. Mi idea no es embellecer lo feo, pero he probado otros registros y al final veo que esta es mi manera de fotografiar. Además muchas veces se califican de bonitas imágenes que yo no diría que son bonitas precisamente, es como que te engaño un poco, hago que te parezcan bonitas imágenes que si te detienes un poco te puede transmitir algo más. Esa es al menos mi intención con la fotografía.

¿Por qué crees que son tan fotogénicos los espacios abandonados?

Cuentan mil historias, congelan el tiempo, y te permiten hacer una especie de viaje en el tiempo, un viaje al pasado…

Podrían ser el equivalente de las fotografías descoloridas de tiempos pasados ¿no crees?

Tienen una relación muy directa con la fotografía. En este caso además hice una búsqueda de espacios no intervenidos, por ejemplo pintados, graffiteados… Aquí el mayor mérito fue encontrar lugares no intervenidos para que ese viaje en el tiempo fuera más duro, volver a ese espacio tal cual lo dejaron, sin vivencias posteriores que hacen que el espacio esté deteriorado pero no abandonado.

¿Cómo te has planteado la exposición para Openhouse?

Más que una disección del libro es una adaptación específica para la pared y concretamente para las paredes de Openhouse. Son dos formatos diferentes del mismo proyecto. El  libro está claramente dividido en dos partes, retrato y paisaje, y para la exposición me he centrado en el paisaje. Tratándose de un piso y no una sala, el recorrido es menos claro, por lo que he tratado de generar pequeños nichos para cada espacio. Eso me parecía más fácil hacerlo a través del paisaje, los bodegones y la vegetación que a través de los retratos de los personajes. Un paisaje, detalle o bodegón permite la lectura más ambigua y la gente pueda sacar una segunda lectura con más facilidad.

¿La fotografía final del proyecto qué es?

Es la estela en forma de costilla que provoca una roca en el agua. Me parece que así humanizo un poco el agua. Además funde a negro la imagen como una especie de homenaje al cine.

Podría ser el monstruo del Llobregat…

Jajaja, sí. En realidad quería personificar o humanizar el río. Hablo de él todo el rato sin enseñarlo así que quise buscar un retrato del agua para el final para el final. Busqué formas abstractas hasta encontrar esta piedra. Buscaba algo así y lo encontré.

¿Qué has aprendido con este proyecto?

Pues algo muy importante en realidad. He sufrido el hecho de meterme en un proyecto de largo recorrido. Mis proyectos suelen ser muy cortos, alguno lo he llegado a hacer en un día, nunca había dedicado más de 3 semanas a un proyecto y por tanto, ha supuesto una forma nueva de abordar el proyecto fotográfico. Es una forma que me gusta y soy gran consumidor de este tipo de fotografía, pero no me hace feliz. Viví la fotografía de una forma nueva para mí pero perdí la magia o la inquietud por lo que me rodeaba. Fue el año que menos fotos saqué. Y ahora estoy contento de poder fotografiar mi entorno sin tener que contar una historia. El acto fotográfico en sí es lo que me libera, aunque no tengan que ser fotos buenas. Para mí haber hecho el proyecto ha sido liberador, me ha servido para entender que quiero fotografiar lo que me venga en gana. Un proyecto fotográfico lo terminas cuando aprendes algo de él, y yo he aprendido con esto, que no estaba cómodo con lo que estaba haciendo.

 

Esta exposición forma parte de la ruta Ciutat Vella de DOCfield>15 Festival de fotografía documental Barcelona. Otras rutas y más información en: https://www.docfieldbarcelona.org

Entrevista con Joan Tomás: “El rostro es un paisaje fascinante”

Joan Tomás (Barcelona, 1958) es un retratista que empezó a coger la cámara cuando tenía 11 años. Empezó sus estudios oficiales en Londres, a Earling College of Higher Education, pero ya con 14 años formaba parte de varios colectivos fotográficos, y más adelante fue uno de los fundadores del Centro de Fotografía Documental de Barcelona. Con la cámara como arma y con una larga y variada trayectoria profesional, Joan Tomás ha querido radiografiar las realidades de los barrios de Barcelona, centrándose en las historias de los cuales los habitan. A partir de su objetivo, Tomás ha conseguido con sus múltiples proyectos concienciar a la sociedad de sus múltiples rostros. Diálogos invisiblesPaper Actiu son dos de los trabajos que se exponen en DOCfield>15. Estos proyectos nos mostrarán como la fotografía no sólo tiene lugar en las galerías, sino que está en la calle donde recupera su espacio.

Por Paula Ericsson

¿Por qué escogiste Barcelona y no Siria?

Alguien tiene que explicar lo que pasa aquí, ¿no? Claro que es necesario explicar lo que está pasando fuera, pero en nuestra casa tenemos realidades muy importantes y hace falta que alguien las explique. Yo decidí hacerlo, y fue una decisión muy consciente.

¿Y por qué fue una decisión tan consciente? ¿Estabas vinculado a algún movimiento de la ciudad?

Yo he estado siempre vinculado a Barcelona porque tanto mi familia como yo somos de aquí, del barrio de Sant Pere Més Baix. Y no, no he estado nunca vinculado a ningún movimiento ni a ningún colectivo en concreto. Siempre me he considerado un poco francotirador: cuando me surge algún proyecto o cuando tengo ganas de hacer algo, lo hago y ya está. El primer proyecto que hice en mi barrio 2004 surgió porque un grupo de teatro en la calle durante las fiestas del barrio hizo una propuesta abierta a todos los vecinos. Yo me sumé e hice 140 retratos de vecinas y vecinos del barrio.

¡140 son muchos! ¿Por qué crees que acumulas tantos rostros?

Me gustan mucho las series, prefiero hacer 50 fotografías a hacer una. Esto no me viene de estos últimos 10 años. En los años 90 se hizo una campaña de ayuda contra la drogadicción, y fuimos a un plató detrás del backstage del Estadio Olímpico con un macro concierto que hubo (estaban Mecano, Bosé…) y en un día hice 60 retratos de placa. Lo hago porque me apasiona. Ahora mismo, mientras nosotros nos miramos, están pasando muchas cosas. Un rostro nunca está quieto, está cambiando a cada instante. Esto me parece brutal, el rostro es un paisaje fascinante. Me apasiona verlo, me apasiona vivirlo.

Joan Tomás

Joan Tomás – Fotografía de Ester Roig

¿Qué significa para ti Sant Pere Més Baix?

Yo he visto este barrio  toda la vida como el poblado de Asterix y Obelix: en medio de Barcelona tenía una personalidad propia muy fuerte, con una tradición comercial muy arraigada. Sant Pere es un territorio fronterizo con el Eixample, con el Born, con Pau Claris y todo el que supone (Portal del Ángel y sus grandes marcas). Era como un reducto, como un pueblo en medio de Barcelona, sin toda la evolución que ha hecho el centro de la ciudad, era un barrio muy particular. Ahora esta tranquilidad se ve amenazada por el turismo. Yo soy muy pesimista con la invasión, no creo que al barrio, tal como lo hemos conocido hasta ahora, le queden 3 o 4 años más de vida.

Dentro de una entrevista en el periódico Ara hablas que de tu proyecto “Qui som?!” pretende reconstruir la historia del barrio y denunciar la agresión que sufre. ¿Podríamos poner nombres y apellidos a estas agresiones?

El 2004 escribimos un texto con “Qui som?!”  el que hablábamos de esto, del peligro del barrio que se convirtiera en un barrio de moda, que se muriera la vida artesana y tradicional del barrio. Y de hecho, ha ido a peor. Se dice que el peligro más fuerte es del peligro del Born, pero yo creo que el peligro más fuerte viene de la Calle Condal y del Portal de Àngel. Cada vez hay más locales que sólo podrán permitirse grandes empresas. Hubo la amenaza del hotel de Palau, que hubo una presión vecinal muy fuerte, y gracias a todo el que se destapó de Millet se paró, sino seguramente hubiesen seguido con el proceso. Pero hay más amenazas de otros hoteles: el de la Calle Condal, en la Estación del Nord (un solar que es propiedad de Núñez y Navarro), en Santa Caterina…

Y en este contexto donde las inmobiliarias y el turismo parece que se estén apropiando de Barcelona, ¿qué simbología tiene empapelar la ciudad con fotografías?

Hablando concretamente de la instalación de “Qui som?!”, por un lado es una pregunta para cuestionarnos quién somos y quien queremos ser, y el signo de admiración es para reforzar el carácter del barrio. Aquí están los 140 retratos que hice el 2004, hay las fotos de las fotos que hice el 2009 que hice en Plaza San Pedro, y otros que hice el 2014. En un sentido es una reivindicación de la personalidad del barrio, y es un regalo a los vecinos y vecinas, porque lo viven, porque les remueve la memoria. Pero, paradójicamente, se ha vuelto un foco de turistas, y esta es una consecuencia que no puedes leer. “Quién somos?!” es una recuperación del espacio público, de recuperar lugares que antes estaban abandonados, como por ejemplo el Pou de la Figuera.

La palabra “Papel Activo” quiere decir muchas cosas, nos invita a ejercer un papel activo dentro de nuestra sociedad.

Al principio hablamos de Ágora, como espacio que se recupera y donde la gente habla y reflexiona. Papel Activo habla del material con el cual trabajo, pero también propone que la gente tenga un papel activo dentro de la sociedad. Para mí es muy importante que los protagonistas también acaben tomando conciencia y que también acaben cogiendo roles activos, que también cambien. Todo este tranajo es un proyecto de transformación, y los primeros que nos transformamos somos los que participamos en él: tanto Paco y Maria José de la Mina, como Saïd que me ayuda a empapelar la ciudad, o Alberto Bougleux dirigiendo Ciudad Migrante.

 

Joan Tomás

Fotografía de Ester Roig

Dentro del barrio, donde a veces los medios de comunicación lo retratan como una zona conflictiva debido a la migración, ¿como es la convivencia?

Dentro del barrio la convivencia es muy normal. A ver, hay una pandilla de ladrones, que ya los tenemos muy localizados, ha habido momentos donde había una fuerte problemática por el tema de los tirones de los bolsos, algunos momentos muy concretoss donde nos encontrábamos con robos a pisos. Pero estos fenómenos son puntuales. Yo creo que han intentado estigmatizar Sant Pere Més Baix. También dentro del barrio hay puntos de vista diferentes: cuando hicimos la instalación de “Escolta’m”, que era una denuncia contra las redadas policiales de carácter racial, había uno de los emblemas que ponía “Stop redadas- Stop Racismo”, y un grupo de miembros del barrio se quejó al Ayuntamiento porque no querían el lema de “Stop redadas”. A partir de esta queja, el Ayuntamiento censuró la instalación. Después de mucha discusión, nos hicieron sacar la palabra “redadas”, hecho que todavía evidenciaba más la censura, magnificando el suceso, haciendo que incluso saliera en la prensa.

¿Cómo retrataste los vecinos y vecinas de un barrio tan tuyo?

Con este proyecto hay dos tipos de retrato: uno es en 2004, donde yo simplemente cogía la cámara, y con Joan Roura íbamos parando a los vecinos del barrio, y les pedíamos si querían salir en el proyecto. Intentábamos explicar la historia del barrio a partir de sus vecinos, y estos son los 140 retratos que hice. La otra parte, en el proyecto “Encajados”, que lo empecé de una manera circunstancial por un encargo concreto, retraté a las vecinas y vecinos del barrio dentro de una caja de cartón. Esta caja se convertía en un pequeño teatro, donde la gente hacía lo que quería. Esto como retratista fue una experiencia genial, porque cuando cogía la cámara, la gente entraba, y hacían cosas que les costaría mucho más hacer dentro de un estudio o en medio de la calle, ¡y además quedaban bien! De hecho, en la exposición habrá un audiovisual de media hora donde se podrán ver 420 retratos (de los 1200 que tengo).

Vemos varias fotografías con emblemas contra los CIES y otros reclamos a diferentes movimientos activistas.

El año 2008 con el proyecto La Ciudad Tomada, que fue un encargo para un festival de fotografía documental donde el leif motive era la resistencia, y yo quise dar voz a colectivos activistas. Hablé con 19 diferentes colectivos, entre ellos V de Vivienda cuando estaba Ada Colau, el Patio Maravillas o la Revista Cañamo. Con ellos no quería hacer sólo un retrato, quería que ellos diesen a escuchar su mensaje, y es por eso que utilizaban las pancartas para expresarlo.

Josef Koudeulka decía que una de las mejores cosas de la fotografía era la democracia que había detrás, y que estas eran más interesantes cuando estaban abiertas a las interpretaciones de los espectadores y espectadoras. Tú, Joan Tomás, ¿qué crees?¿ Pie de foto sí o pie de foto no?

Yo no pongo pies de foto, el texto es parte de la propia fotografía, supongo que en parte influenciado por Barbara Kruger. Para mí es muy importante que la obra se explique por ella misma, y más en esta época de confusión y de crisis. A mí no me interesa explicar lo que quiero decir, yo quiero que lo mires y lo entiendas.

Joan Tomás

Joan Tomás – Fotografia de Ester Roig

Reunión del jurado de DOCfield Dummy Award Fundació Banc Sabadell

Los cinco miembros del jurado del DOCfield Dummy Award Fundació Banc Sabadell se reúnen hoy para decidir cuál será la maqueta  ganadora de la convocatoria. Se premiará al ganador o ganadora con la impresión del fotolibro de su proyecto fotográfico y, además de la impresión valorada en 3.000 euros, el proyecto pasará a formar parte de la colección privada de la Fundació Banc Sabadell.

Pero, ¿quién hay detrás de este jurado de expertos?

Para empezar os presentaremos a la comisaria de fotografía, Natasha Christia. Natasha ha elaborado proyectos desde museología hasta producción de varios festivales de cine documental. Desde el año 2005 hasta el 2014 fue la directora artística de Kowasa Gallery. Actualmente es escritora y comisaria independiente, ha colaborado con RM, editorial especializada en fotolibros con base en Barcelona y México, y es profesora de la Escuela de Fotografía Internacional GrisArt.

Otro de los miembros es el fotógrafo Israel Ariño, quien cursó sus estudios de fotografía en el Institut d’Estudis Fotogràfics de Catalunya (IEFC). Expone regularmente en España y de manera particular en Francia, y su obra está presente en numerosas colecciones públicas y privadas. El año 2006 decide crear la editorial Les Editions Impossibles, dedicada a la publicación de libros de artista. Actualmente desarrolla el proyecto editorial Ediciones Anómalas.

Nuestra comisaria de fotolibros es Roser Cambray. Licenciada en Historia del arte con especialidad en Patrimonio Fotográfico, trabajó en el Departamento de Fotografía del MNAC. Es coordinadora en Scan Tarragona, donde fue a la vez comisaria de dos exposiciones de fotolibros. Este año ha sido la comisaria de fotolibros del festival de artes visuales Embarrat.

Gonzalo Golpe es licenciado en Filología Hispánica y diplomado en Edición y Publicación de Textos por la Universidad de Deusto. Desde 2010 dirige Siete de un Golpe, un taller especializado en edición, coordinación y producción gráfica editorial y expositiva. También es autor de un ensayo sobre autoedición de libros fotográficos titulado SELF y ha comisariado IXIL AR. Actualmente es profesor en la Escuela de Fotografía y Colectivo Blank Paper.

The Folio Club es una imprenta offset-digital coordinada por un equipo especializado en la creatividad y el diseño, donde también se encargan de ayudar en la producción de publicaciones artísticas, siempre respetando la identidad propia de los proyectos y ofreciendo las herramientas técnicas para su desarrollo. A su vez, The Folio Club funciona como plataforma para la difusión de proyectos editoriales independientes y como un punto de reflexión sobre nuevas prácticas en el sector gráfico.

Mañana día 30 de junio el jurado anunciará el ganador o ganadora del DOCfield DUMMY AWARD Fundació Banc Sabadell. El 1 de julio haremos entrega del premio la Fundación Banc Sabadell  en The Folio Club, junto a las maquetas de los fotolibros finalistas. ¡Estad alerta y mucha suerte!

Entrevista con Tanya Habjouqa: “Los medios de comunicación tienden a ir a la banalidad, deshumanizando la guerra”

tanya_habjouqa_portrait1-326x239Tanya Habjouqa es fotoperiodista, medio tejana y medio jordana. Ha cubierto diferentes conflictos del Oriente Medio como “fotógrafa de guerra”, pero ahora se ha centrado en una narrativa diferente para contar sus historias. Tanya es fotógrafa freelance, y una de las fundadoras del colectivo fotográfico Rawiya (integrado por 5 fotógrafas de todo el Oriente Medio). Ahora está viviendo en Jerusalén Este, dónde está documentando su realidad desde un punto único: el humor. Con una perspectiva social y de género, y con una especial delicadeza a la hora de representar a la población palestina, Habjouqa ganó el Segundo Premio de la categoría Daily Life del concurso World Press Photo 2014 con su proyecto más reciente, Occupied Pleasures, que se expone en el Palau Robert en el marco del Festival DOCfield.

Por Paula Ericsson

Tu madre es americana y tu padre es jordano. ¿Cómo es vivir en medio de dos culturas tan diferentes?

Esto ha da definido la forma que soy como contadora de historias, porque no soy de ningún sitio y me siento de todas partes.

Cuando aún estabas viviendo en Texas, aún tenías contacto con Jordania, pues ibas allí casi cada verano. También estudiaste un máster de Global Media & Middle East Politics en University of London SOAS. ¿Cómo es estudiar una realidad que tú ya has vivido, y que aún sigues viviendo, desde fuera? 

Cuando solicité hacer el master lo hice porque estaba en un período en el que mi carrera estaba bastante parada. Por casualidad, antes de empezar el curso, me dieron un encargo y me fui a cubrir la guerra en el Líbano en 2006. Nunca olvidaré las cosas que vi allí. Vi un camión morgue lleno de cuerpos, y a los fotógrafos sacando imágenes de los cadáveres desbordados. El pobre conductor de la camioneta (que funcionaba sin electricidad, lo que hacía que el hedor de los muertos se desprendiese por todo el vehículo) empezó a ponerse muy nervioso. Él se enfadó con los cámaras y empezó a gritar: “Oh, ¿quieres ver cuerpos? ¡He aquí un brazo! ¡Aquí tienes una cabeza! ¡Aquí está un feto!”. Pero yo estaba incómoda. Y entonces me di cuenta de que yo no quería hacer noticias duras a no ser que tuviera la libertad financiera para moverme y editar de acuerdo con la forma en la que yo estaba viendo lo que sucedía. Así que me fui directamente de esa guerra a Londres, y durante un tiempo sentí que las cosas en la Academia no tenían ninguna relevancia.

Liban

Vives en Jerusalén Este, y básicamente trabajas en el Oeste de Palestina. ¿Cómo te sientes yendo de una parte a otra del conflicto? 

Hay movimientos limitados para  el acceso de los palestinos. No soy palestina y tengo muy buenas condiciones en comparación a ellos y ellas, y tengo que cruzar las fronteras cada día, pero debido a mi apariencia, los trabajadores de los puestos de control piensan que soy de Rusia, cosa que aprovecho para pasar los puestos de control rápidamente. Entonces verás algunas mujeres que usan el hijab detenidas mientras yo puedo entrar y salir sin ningún problema, y aunque a ti no te perjudica directamente, te afecta. Pero, por otro lado, como un narradora de historias tengo un privilegio increíble porque tengo un acceso increíble, y veo las realidades de ambos lados.

¿A qué historias has podido acceder como fotógrafa por el hecho ser mujer? ¿Y qué otras te han sido escondidas por ello?

Muchas. Hay cierto tipo de hombres, los extremadamente conservadores, a los que ni siquiera intento entrevistar, porque es un puente que no puedo cruzar. Pero cuando trabajo en Oriente Medio, tanto mujeres como hombres me ven como a una fotógrafa extranjera, así que hay ciertas licencias que se me otorgan: puedo hacer bromas, puedo preguntar cosas que seguramente una mujer de esa sociedad no preguntaría. Me gusta saber cómo es la gente, así que hago preguntas personales, son las que hacen hablar a las personas sobre ellas mismas, cosa que no se suele hacer casi nunca. Y, una vez lo haces, llegas más lejos que esas relaciones, secas, frías, de entrevista. El único problema de ser una mujer fotógrafa es que puedes encontrarte con algunas situaciones complicadas, pero eso le puede pasar a cualquier mujer en cualquier parte del mundo.

Yendo a tu proyecto Women of Gaza, dijiste en una entrevista que mientras hacías este trabajo te encontraste con “hambre de comunicación”, especialmente de la chica que estaba estudiando Literatura Inglesa. ¿Cómo saciaste su apetito? 

En general, esas mujeres no suelen abrirse a una extraña. Pero cuando fui allí, después de estarme dos o tres días, empezaron a rodearme y a explicarme todos sus pensamientos y deseos. La estudiante de literatura era una fanática de Jane Austen, por ejemplo. Fui en el 2009, y cuando volví después de los bombardeos en Gaza me encontré una pésima situación económica. Las mejores estudiantes podían coger las ofertas de trabajo de Naciones Unidas y de las ONGs. Las demás tenían que casarse si querían salir de Gaza. Una de estas chicas, que tenía 19, me explicó que se iba a casar y que iba a irse de Gaza. “¿Dónde vas a ir ahora?” “A Libia”. Casarse antes de acabar el instituto era algo que no pasaba antes de Gaza, ni siquiera en Cisjordania.

En tus proyectos hablas de la falta de privacidad para las mujeres de clase trabajadora en Gaza. 

Las mujeres de clase trabajadora son las que tienen la peor situación en Gaza, no sólo porque son las que tienen que desprender normalidad en un bombardeo para proteger a sus hijos. Los periodistas podemos ir allí, sacar cuatro fotos, volver y tomarse un descanso o ir al psicólogo, pero no hay tiempo para escapar del estrés  diario de Gaza, así que se lo quedan todo para ellas mismas. Un día vi a este grupo de mujeres haciendo ejercicio con hijab, y al principio no me dejaron sacar la cámara. Me dijeron que los occidentales se reirían de cuatro mujeres vistiendo hijab mientras hacían deporte. Ellas aceptaron que las fotografiase sólo si explicaba que si lo llevaban puesto era porque no tenían ningún espacio privado para practicar yoga, teniendo en cuenta las restricciones económicas y los edificios destrozados por los bombardeos.

Women in Gaza

¿Y cómo escapan del estrés de sus realidades diarias?

Hay recursos limitados y pocos lugares para escapar de las tensiones entre los pobres en Gaza. Siempre dicen “gracias a Dios por el mar”. También hay programas sociales psico-dirigidos por diferentes ONU y las ONG. Durante mi visita a uno de estos grupos en un campo de refugiados yo estaba embarazada. Querían saber: “¿Es un niño o niña?”. Les dije que tenía una niña, así que lo que quería en ese momento era un niño. Y estas mujeres, con su tiempo y recursos tan escuetos, me tomaron de la mano para ir a ver a la doctora rusa (que llegó al campamento en las visitas limitadas). La doctora había estado casada con un palestino y había vivido en Gaza durante años. Me observó con su máquina de ultrasonido que parecía de la década de 1970, y con un un fuerte acento ruso, y una rápida mirada, me dijo: “Es un niño”. Cuando volví a la habitación, las mujeres estaban esperando mi respuesta, y les dije: “¡Es un niño!”. De golpe se pusieron a bailar y a celebrarlo conmigo. A pesar de todo su dolor, en un día que estaba destinado a ser una vía de escape para ellas, la empatía fue abrumadora.

También dijiste que el humor es una forma de romper con los estereotipos que tenemos sobre el Oriente Medio. ¿Cuál de tus estereotipos han roto tus propias fotografías? 

Cuando era más joven no tenía la misma confianza para plantar cara a mis editores, y cuando hice las fotografías en la guerra del Líbano no solía estar muy satisfecha con las decisiones de los editores. Aunque seas periodista también eres humana, y yo estaba muy emocionada por todo lo que estaba viendo. Una de las fotografías que envié a mi editor era de una pareja abrazándose, que habían muerto quemados. Los editores me dijeron que no enviase ese tipo de imágenes. Entonces entendí que si quería hacer ese tipo de fotografías tenía que trabajar con narrativas más profundas. Ahora que soy mayor soy muy cautelosa con ello, porque, aunque ponga el pie de foto, tengo que estar segura de que mis fotografías no están construyendo un estereotipo.

Tanya Habjouqa

Cuéntanos mas de tu proyecto Poverty and Uncertainty for Widows of Syrian “Freedom Fighters”.

Estuve documentando mujeres refugiadas que tenían a sus maridos combatiendo en Siria. Este proyecto fue, de algún modo,  esperanzador: intenté mostrar cómo sobrevivieron mientras sus maridos estaban en el campo de batalla, y cómo su romance había renacido entre ellos, enviándose mensajes y fotografías provocativas. Pero un año más tarde, uno por uno, todos sus maridos murieron, y se convirtieron en viudas y huérfanas de la Revolución Siria. Esas chicas que yo había fotografiado un año antes ya se estaban casando, y estaba horrorizada, pero no podía hacer ningún juicio porque vi que no había otro camino para salir de su situación.

En una entrevista de Al Jazeera dijiste: “Para mí, no consigo el éxito en ninguna de las historias que hago si no capturo tanto a la audiencia occidental como a la audiencia del sitio en el que grabo”. ¿Cómo puedes capturar la atención de la gente que filmas? ¿Crees que a Occidente le importan aquellos que están siendo filmados?

Siempre que hago un proyecto a largo plazo, investigo antes, me tomo mi tiempo para documentarme bien sobre lo que quiero contar, y luego me lanzo a por la historia. Y, siempre que publico voy a personas que respeto, gente que  ha estado en los sitios que he trabajado, pues conocen su lengua y su cultura,  y así ellos me pueden decir si mis fotografías representan o no a la comunidad. Una de las cosas más fascinantes de Oriente Medio es que la clase trabajadora son la gente más politizada que he conocido nunca, porque en Oriente Medio la política está presente cada día, así que puedes tener la conversación más política e intelectual con un conductor de taxi.

Y, sobre Occidente… la forma en la que producimos noticias ahora, como Buzzfeed o Vice News y porquerías como estas son probablemente la forma en la que la nueva generación va a recibir las noticias en el futuro. Hay algunas personas que comen mientras están leyendo las noticias, otras que están trabajando durante todo el día y no van a preocuparse sobre el terremoto de Nepal.