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Entrevista a César Dezfuli por Paula Ericsson.

Poniendo rostro a los números del Mediterráneo.

Entrevista a César Dezfuli por Paula Ericsson.

César Dezfuli (Madrid-1991) es un fotoperiodista interesado en las realidades sociales y culturales, y ha trabajado en múltiples medios de comunicación, entre ellos The Guardian, The Atlantic, El Pais, Eldiario.es, El Periódico, BBC, Deutsche Welle TV, Antena 3, TVE, La Sexta y Cadena SER.

Su último trabajo, «Passengers», arranca en el 2016 cuando tiene la oportunidad de estar en la nave «Iuventa», un barco de salvamento marítimo fruto de la inciativa de unos chicos alemanes. A través de retratos frontales, que tienen como únicos protagonistas a los 118 pasajeros de esa barca y el Mar Mediterráneo, Dezfuli nos acerca a las realidades de personas que normalmente sólo son cifras en los titulares.

¿Cuándo nace la idea de tu proyecto? ¿Qué te hace empezarlo?

Empiezo en 2016, cuando tengo la oportunidad de estar en el barco «Iuventa», que es un proyecto de un chico de 19 años que mediante campaña de crowfounding consigue comprar una embarcación y crear la ONG Jugend Rettet para hacer salvamento marítimo en el Mediterráneo.

Una vez que estuve allí, veo que todos los días se reportan a las autoridades marítimas italianas el número de personas, que son los que se publican en la prensa. Fue allí cuando decidí que lo que tenía que hacer era empezar a romper esas cifras y ponerle rostro los números que se reportaban cada día. Pensé que fotografiar a todas las personas rescatadas que estaban en la embarcación y ponerles nombre ya era una primera manera de romper esas cifras y ponerles rostros.

¿Fuiste varios días?

Estuve tres semanas a bordo. Al principio me tomó mi tiempo ver cómo y dónde hacer las fotografías. Después de varios días durante un rescate, muy temprano por la mañana busqué a dos personas que hablaran inglés y lenguas locales para que me pudieran traducir. Les expliqué el proyecto que quería hacer, que era periodista y que quería fotografiarles a todos. Ellos me ayudaron a traducir mis preguntas y fotografié, una por una, a las 118 personas que estaban en esta barca. Meses después, intenté volver a fotografiarlos en sus países de acogida.

¿A los 118?

Ese es el objetivo. Ya he localizado a 93 de las personas que estaban en la barca, que están en Alemania, Francia, Italia, España, Bélgica, Suiza.

¿Te dieron sus teléfonos, o sólo sus nombres y apellidos y a partir de aquí has tenido que buscarte la vida?

Tenía únicamente nombre y apellidos, el país y la edad. Ellos estaban en el barco unas tres o cuatro horas, porque el «Iuventa» sólo hacía el primer rescate. Una vez estabilizados, se les desplazaba a otro barco, que era el que los llevaba a Italia. Eso implica que tuve que fotografiar a todos en dos horas, lo que supone unos dos minutos por retrato. Una persona me estuvo ayudando a apuntar los completos, y a partir de esa información les busqué en Facebook. Así  es como los localicé a uno de ellos un año después.

¿Por qué te centras en el Mediterráneo?

Antes había estado trabajando en los Balcanes en el 2015-2016, centrándome en Serbia, porque era y es la frontera con la Unión Europea (UE).

Cuando tuve acceso al Mediterráneo empecé a darme cuenta de que, a nivel visual, lo que está ocurriendo en el Mediterráneo es atractivo. Por mucho que sea una palabra dura, es muy fácil conseguir un material fuerte en ese contexto.

Lo que está ocurriendo es una barbarie y tiene un impacto visual muy fuerte. El problema es que ese impacto visual hace que no entendamos del todo lo que está ocurriendo allí.

Hay un exceso de información del Mediterráneo y una absoluta falta de datos sobre lo que ocurre antes de llegar a él, sobre el porqué de la migración.

  

¿Qué diferencias ves en los retratos que haces en el rescate y las que haces después de dos años?

En el momento que les fotografío en la embarcación, yo veo personas que acaban de ser rescatadas del mar y pienso que su cara de cansancio es por haber estado horas en el mar. A medida que voy entendiendo su historia, a medida que voy conociendo lo que está ocurriendo en Libia, me doy cuenta de que son retratos de personas que acaban de sobrevivir meses o años atrapados en un conflicto que no le corresponde y del que han acabado siendo víctimas. Es en ese momento en el que me doy cuenta de que era incluso superficial pensar que esas personas tenían aquellas caras por estas siete horas en el Mediterráneo.

¿A cuántos has fotografiado?

Ahora mismo tengo 22 fotografiados. A la hora de hacer una comparativa entre el primer rostro y el segundo, lo que quiero mostrar no es únicamente «el buenismo europeo», sino que estar en un contexto de paz hace que vuelvan a ser ellos mismos. En Libia han sido completamente anulados como personas, por lo que es muy probable que ese rostro que se ve en Europa sea muy parecido al que tenían antes de salir de su país de origen. De hecho, ahora estoy trabajando en un libro con estos retratos, y quiero que sea una puerta de entrada para hablar de Libia.

¿Qué efectos tienen las políticas de acogida de Europa?

Ellos no acaban de entender las políticas de acogida. Su principal choque es la burocracia ya que no entienden su funcionamiento. Cuando llegan no existe ninguna pedagogía que les explique cómo funciona Europa. Es un sistema muy diferente al suyo, donde necesitas un documento para absolutamente todo, y el principal documento es el que te hace legal, que es o bien una tarjeta de residencia o una tarjeta de refugiado, que es lo que te da acceso al resto de documentos necesarios para vivir. Al final se acaban adaptando y acaban entendiendo, pero claro, cuanto más se trabaje el proceso de integración, más rápido será ese proceso y más rápida será su integración.

¿Qué efectos tienen las políticas de acogida de Europa?

Ellos No acaban de entender las políticas de acogida. Su principal choque es la burocracia ya que no entienden su funcionamiento. Cuando llegan no existe ninguna pedagogía que les explique cómo funciona Europa. Es un sistema muy diferente al suyo, donde necesitas un documento para absolutamente todo, y el principal documento es el que te hace legal, que es o bien una tarjeta de residencia o una tarjeta de refugiado, que es lo que te da acceso al resto de documentos necesarios para vivir. Al final se acaban adaptando y acaban entendiendo, pero claro, cuanto más se trabaje el proceso de integración, más rápido será ese proceso y más rápida será su integración.

Ganaste el primer premio de la décima edición del Taylor Wessing Photographic Portrait Prize de la National Portrait Gallery, por el retrato de uno de los 118 chicos que fotografiaste, Amadou.”Creo que el retrato de Amadou destaca por las emociones que transmite”, tales como “miedo, desconfianza e incertidumbre, así como determinación y fuerza”, dijiste en una entrevista

Amadou representa a todos aquellos migrantes que llegan a Europa: Intentar juzgarles a través de ese retrato de ese momento creo que me parecería incorrecto. Existe todo un momento anterior al Mediterráneo: la migración los ha llevado a situaciones extremas, como por ejemplo, campos de tortura en Líbia. Están apagados, enfadados, tienen miedo a hablar, comportarse, porque todo tiene consecuencias, algunas pueden suponer incluso la muerte. Esas miradas son de desconfianza y de horror porque siguen sin entender donde han llegado y qué va a suceder después.

Existe un contexto previo al salvamento que en muchas ocasiones se obvia, se desconoce.

¿Hacer fotografías desde el afecto une más al fotografiado y al público?

Lo que creo es que el periodismo de actualidad es importante, pero debe estar complementado con ese periodismo de profundidad que sea el que al final explique las cosas, y esa es un poco la línea por la que yo estoy apostando. Puedes explicar todo lo que pasa en el mundo de un momento para otro, pero si no lo contextualizas, si no explicas por qué está pasando, al final estamos cayendo en una superficialidad que no nos lleva a ninguna parte. Es evidente que cuando más trabajo y profundidad haya de un tema concreto, más empatía va a haber con el público que lo lea porque al final es eso, les estás dando una información mucho más cercana y que les va a ayudar a hacerlo mejor.

 

César Dezfuli compartirá su experiencia como testimonio de la crisis migratoria en el Mediterráneo el miércoles 14 de noviembre a 19 h. en Les Cotxeres del Palau Robert.

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