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La Segunda Guerra Mundial pasó por España

A propósito del trabajo documental que Jacques Léonard realizó en diciembre de 1943 para narrar el paso por España de miles de jóvenes franceses que trataban de huir del fascismo para incorporarse a filas en el norte de África, compartimos un extracto del texto en el que el historiador Josep Calvet analiza este hecho. La exposición “Évadés. 29 décembre 1943”, que se puede ver en la Galería Marc Domènech en el marco del festival, es uno de los poquísimos testimonios gráficos que existen de este momento histórico. Se trata de un conjunto de fotografías de un convoy de refugiados, en su mayoría franceses, que llegaron de diferentes puntos de la geografía española, primero a Madrid y finalmente a Málaga, donde embarcaron hacia África y la libertad, el 29 de diciembre de 1943.

(…) Se calcula que un mínimo de 80.000 personas, de manera legal o ilegal, hallaron refugio en la España franquista.

(…) A pesar de que inicialmente estas personas llegaron sin dificultades a la península ibérica a través de los puntos aduaneros (Portbou, La Jonquera, La Farga de Moles, Pont de Rei, Canfranc, Dantxarinea, Irún, etc.) para luego embarcar hacia América, Inglaterra o África del Norte, pronto las presiones alemanas ante el gobierno español darían sus frutos y la concesión de visados de entrada al país quedaría reducida a un hecho anecdótico y testimonial. En consecuencia, las huidas pasaron a materializarse de manera clandestina, después de cruzar a pie los caminos que atraviesan los quinientos kilómetros de cordillera pirenaica, desde Irún hasta Portbou. (…)

(…) Todo ello hizo que la mayor parte de los que consiguieron atravesar los Pirineos fueran detenidos nada más llegar a territorio español. Empezaba entonces su estancia, que en ocasiones se convertía en un largo peregrinaje, por establecimientos penitenciarios. (…)

(…) Ante la avalancha de personas que cruzaban clandestinamente los Pirineos, que en un primer momento tomó por sorpresa a las autoridades españolas, estas improvisaron las condiciones de acogida, hasta que dictaron una amplia normativa que fijaba cómo actuar ante las diferentes tipologías de refugiados. En función de su nacionalidad, edad y sexo, se decretaba su estancia en cárceles (de hombres y de mujeres), hospicios, campos de concentración, hoteles y establecimientos varios. Eso sí, se prohibía que estas personas se estableciesen en España, excepto en situaciones de arraigo familiar o en caso de disponer de recursos económicos, siempre y cuando fueran avaladas por personas de reconocida solvencia ideológica. En consecuencia, todo este volumen de desplazados contemplaba con impotencia la necesidad de salir de la cárcel y conseguir la documentación requerida para emigrar a un tercer país, trámites de difícil solución en la España del primer franquismo. (…)

(…) Esta situación favoreció que las embajadas y los consulados aliados pasaran también a velar por los retenidos en España. (…)

(…) En el caso de los franceses se generó una difícil situación, dado que su representación diplomática atendía las órdenes del gobierno de Vichy, vinculado a los alemanes, y, en muchos casos, ofrecía instrucciones divergentes respecto a los intereses de las fuerzas favorables a los aliados. Fue entonces cuando, a través de diplomáticos y funcionarios partidarios de la Francia Libre, se organizó una estructura paralela a la oficial para prestar ayuda a los compatriotas que querían llegar a África del Norte. En esta organización desempeñó un papel determinante la Cruz Roja Francesa a través de monseñor André Boyer-Mas, agregado eclesiástico de la embajada y excelentemente relacionado con los estamentos franquistas. (…)

(…) disponía de un numeroso equipo que cubría toda la geografía española. Entre estos colaboradores probablemente se encontraba el fotógrafo francés Jacques Léonard (París, 1909 – L’Escala, 1994), que en aquellos años recorría España buscando localizaciones para la película que el director de cine Abel Gance quería rodar sobre la figura de Cristóbal Colón. (…)

(…) Los jóvenes franceses partieron desde los puertos de Algeciras, Málaga y Lisboa hacia Argel y Casablanca. Desde Málaga zarparon un mínimo de 13 expediciones. Jacques Léonard dejó constancia con sus fotografías (…) de la estancia en la plaza de toros de Málaga de un numeroso grupo de jóvenes que esperaban la orden para abandonar España. (…).

(…) Las fotografías de Léonard muestran a los jóvenes luciendo una tarjeta de identificación en que constan su nombre y apellidos, y representan una fuente de primer orden para ilustrar la partida de refugiados desde puertos españoles. Probablemente se trate del único material gráfico conocido hasta el momento de este episodio histórico que, durante décadas, se había mantenido en el olvido en España. (…)

(…) El miércoles 29 de diciembre, los barcos Gouverneur Général Lépine y Sidi Brahim llegaron a Málaga cargados con harina y fosfatos, productos de primera necesidad para la economía española, aislada internacionalmente y en proceso de recuperación de los efectos devastadores de la Guerra Civil. Los barcos entraron en el puerto con la bandera inglesa y, al partir, justo en el momento de empezar a navegar en aguas internacionales, izaron la bandera francesa mientras sus pasajeros cantaban emocionados La Marsellesa. Dos días después entraban en el puerto de Casablanca, en el protectorado francés de Marruecos, ante el júbilo de los viajeros. Para todos ellos empezaba entonces otra guerra (…)

Josep Calvet
Historiador

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