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Entrevista a YOSIGO: “Mi idea era partir de la naturaleza muy pura y llegar hasta la contaminación que aparece muy rápido”

OPENHOUSE EXPOSICIÓN #6

“RIU AVALL” de YOSIGO

ENTREVISTA CON YOSIGO

Por Ana Schulz

¿Cómo llegaste al Llobregat?

El proyecto nace como reacción a otro que hice sobre el turismo en Barcelona. Mi intención era hacer algo dentro de la ciudad para luego salir fuera, estuve fotografiando los spots más reconocibles de la ciudad, y cuando terminé quise salir. Fue una reacción un poco dirigida, quise cansarme mucho de la ciudad en sí y de los lugares más turísticos para después salir y fotografías más tranquilo la periferia. Mi idea original era fotografiar las zonas limítrofes de la ciudad, a partir de las últimas paradas de metro. Cuando cogí la línea roja hasta Bellvitge y llegué al Llobregat sentí una especie de conexión especial, una intuición, y me dije: aquí puede pasar algo. También es cierto que me recordó a mi pueblo, Hondarribi, por el tema de las huertas. Así que fue un encuentro casual, es la manera en que me salen las historias, no me documento, investigo, etc. Y luego fotografío sino al revés, es como una intuición, yo funciono así, y muchas veces no sale nada pero otras, pues sí sale.

¿Cómo abordaste el trabajo?

Primero fotografíe de forma muy compulsiva la desembocadura del río y cuando empecé a documentarme más y a interesarme por todo lo que hay alrededor comencé a subir hacia arriba y el proyector empezó a tomar forma. Mi idea era partir de la naturaleza muy pura y llegar hasta la contaminación que aparece muy rápido. Empecé por fotografiar el tema de las colonias industriales y luego ascendí hacia las fuentes para finalmente volver a bajar en busca de las partes o piezas que me faltaban para el libro. Estuve fotografiando durante 10 meses, y durante 3 o 4 preparando el libro.

¿Qué estructura tiene el libro?

La idea original para el libro era que fuera cronológico, que empezara en las montañas y acabara en la desembocadura, pero después me pareció demasiado obvio y lineal, en realidad quería transmitir una idea general de abandono, nostalgia, decadencia de un territorio un poco desolado. Sí es cierto que el inicio son las fuentes, la naturaleza un poco más pura y el final es al lado del aeropuerto. Entremedias se mezcla todo el trayecto. Me parecía más interesante articular la historia moviendo las piezas, si no hubiera quedado como álbum de cromos.

Las personas a las que retratas, ¿quiénes son?

Gente que vive en las colonias. Es gente que tiene una relación muy directa y estrecha con el río. Por ejemplo, la chica joven de uno de los retratos vive al lado del río, se pasa mucho tiempo allí muy sola porque apenas vive gente joven, solo gente muy mayor, antiguos empleados de las fábricas. Por eso hay una atmósfera muy rara de antiguas historias. Es gente que todavía paga una renta antigua  de un euro o dos, pero no hay nada, por eso hay un ambiente muy extraño. Hay por ejemplo una colonia en la que vive una única persona. También están los intereses de los inversores privados que les gustaría entrar y meter mano pero mientras quede un solo inquilino no pueden entrar. Y hay toda una controversia en torno a la única empresa minera que todavía está activa. Todas estas cosas que pasan a lo largo del río he querido insinuarlas pero no contarlas.

Tus imágenes dotan de belleza a los lugares más desolados, ¿cómo lo consigues?

Sí, es una especie de guiño al romanticismo, es mi forma de fotografiar, me sale así. Mi idea no es embellecer lo feo, pero he probado otros registros y al final veo que esta es mi manera de fotografiar. Además muchas veces se califican de bonitas imágenes que yo no diría que son bonitas precisamente, es como que te engaño un poco, hago que te parezcan bonitas imágenes que si te detienes un poco te puede transmitir algo más. Esa es al menos mi intención con la fotografía.

¿Por qué crees que son tan fotogénicos los espacios abandonados?

Cuentan mil historias, congelan el tiempo, y te permiten hacer una especie de viaje en el tiempo, un viaje al pasado…

Podrían ser el equivalente de las fotografías descoloridas de tiempos pasados ¿no crees?

Tienen una relación muy directa con la fotografía. En este caso además hice una búsqueda de espacios no intervenidos, por ejemplo pintados, graffiteados… Aquí el mayor mérito fue encontrar lugares no intervenidos para que ese viaje en el tiempo fuera más duro, volver a ese espacio tal cual lo dejaron, sin vivencias posteriores que hacen que el espacio esté deteriorado pero no abandonado.

¿Cómo te has planteado la exposición para Openhouse?

Más que una disección del libro es una adaptación específica para la pared y concretamente para las paredes de Openhouse. Son dos formatos diferentes del mismo proyecto. El  libro está claramente dividido en dos partes, retrato y paisaje, y para la exposición me he centrado en el paisaje. Tratándose de un piso y no una sala, el recorrido es menos claro, por lo que he tratado de generar pequeños nichos para cada espacio. Eso me parecía más fácil hacerlo a través del paisaje, los bodegones y la vegetación que a través de los retratos de los personajes. Un paisaje, detalle o bodegón permite la lectura más ambigua y la gente pueda sacar una segunda lectura con más facilidad.

¿La fotografía final del proyecto qué es?

Es la estela en forma de costilla que provoca una roca en el agua. Me parece que así humanizo un poco el agua. Además funde a negro la imagen como una especie de homenaje al cine.

Podría ser el monstruo del Llobregat…

Jajaja, sí. En realidad quería personificar o humanizar el río. Hablo de él todo el rato sin enseñarlo así que quise buscar un retrato del agua para el final para el final. Busqué formas abstractas hasta encontrar esta piedra. Buscaba algo así y lo encontré.

¿Qué has aprendido con este proyecto?

Pues algo muy importante en realidad. He sufrido el hecho de meterme en un proyecto de largo recorrido. Mis proyectos suelen ser muy cortos, alguno lo he llegado a hacer en un día, nunca había dedicado más de 3 semanas a un proyecto y por tanto, ha supuesto una forma nueva de abordar el proyecto fotográfico. Es una forma que me gusta y soy gran consumidor de este tipo de fotografía, pero no me hace feliz. Viví la fotografía de una forma nueva para mí pero perdí la magia o la inquietud por lo que me rodeaba. Fue el año que menos fotos saqué. Y ahora estoy contento de poder fotografiar mi entorno sin tener que contar una historia. El acto fotográfico en sí es lo que me libera, aunque no tengan que ser fotos buenas. Para mí haber hecho el proyecto ha sido liberador, me ha servido para entender que quiero fotografiar lo que me venga en gana. Un proyecto fotográfico lo terminas cuando aprendes algo de él, y yo he aprendido con esto, que no estaba cómodo con lo que estaba haciendo.

 

Esta exposición forma parte de la ruta Ciutat Vella de DOCfield>15 Festival de fotografía documental Barcelona. Otras rutas y más información en: https://www.docfieldbarcelona.org

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